Angelito, yo te enseñaré cositas…

El tema de la regeneración espontánea de mi virginidad no terminó aquí. Tiempo después andaba yo una noche haciendo ronda de pubs,  cuando conocí a Tono Llorens. Bajito y más bien feo, pero simpático a más no poder. Y contra todo pronóstico, porque no daba yo dos pesetas porque fuéramos juntos más allá de la vuelta de la esquina, empezamos a salir.

Él era hijo de terratenientes, de esos que tienen más pasta de la que pueden contar, aunque a mi me daba, que ahí estaba controlado cada chavo. Enamorarse de Tono fue muy fácil porque era un tipo sencillamente encantador.

Las cosas fueron rodando y marchaban bien. Quedábamos a menudo, un cine, una cena, llamaba a casa, incluso hablaba con mis padres… De sus padres no había noticia, pero yo no le di más importancia, hasta un día en que fui a recogerlo. Llamé a su puerta, vivía con sus padres. No estaba listo y por primera vez fue su madre quién me contestó. Me dijo que subiera a grito pelao muy llanota ella. Yo encantada. Mientras subía las escaleras, pude oírles (more…)