Polvos de 12 campanadas

Después de la experiencia del cuarteto, me impuse un cambio de aires, para evitar cruzarme con mis compañeros de tan singular encuentro.

Conocí así a Roberto Motos y a su amigo Nando. De nuevo un par.

Roberto y yo nos convertimos en confidentes, él me contaba sus penas y yo le contaba las mías tamizadas. Un año estuvimos así, relatándonos batallas y compartiendo buenas y largas conversaciones.

Llegaron las Navidades y Roberto me invitó a ir con él a una fiesta de fin de año. No tenía mejor plan y su compañía era muy agradable, así que me apunté. La fantástica fiesta, resultó ser una porquería insufrible, menudo aburrimiento. Roberto que deambulaba de un sitio a otro, saludando a sus muchas amistades, se acercó a traerme una copa y me dijo:

- Justo cuando acaben las doce campanadas (more…)