<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Catálogo de Sementales &#187; El chico sin nombre</title>
	<atom:link href="http://catalogodesementales.com/tag/el-chico-sin-nombre/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://catalogodesementales.com</link>
	<description>Un repaso a la historia de cuarenta y cinco amantes</description>
	<lastBuildDate>Tue, 25 Aug 2009 21:46:26 +0000</lastBuildDate>
	<generator>http://wordpress.org/?v=2.9.2</generator>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
			<item>
		<title>Sexo sin sexo</title>
		<link>http://catalogodesementales.com/2008/05/sexo-sin-sexo/</link>
		<comments>http://catalogodesementales.com/2008/05/sexo-sin-sexo/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 18 May 2008 20:17:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>isabel</dc:creator>
				<category><![CDATA[005 Sexo sin sexo]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel "el hermoso"]]></category>
		<category><![CDATA[El chico sin nombre]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://catalogodesementales.com/?p=32</guid>
		<description><![CDATA[Contradicción posible. Puede resultar un millón de veces más sensual una palabra dicha a tiempo, una caricia certera, un beso en la palma de la mano, un abrazo tierno, que el más potente de los revolcones, sin despreciar. No siempre el sexo está en el cuerpo a cuerpo, si la cabeza no se pone en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='series_toc'><h4>Tabla de contenido de "Sexo sin sexo"</h4><br/><ol><li>Sexo sin sexo</li></ol></div> <p>Contradicción posible. Puede resultar un millón de veces más sensual una palabra dicha a tiempo, una caricia certera, un beso en la palma de la mano, un abrazo tierno, que el más potente de los revolcones, sin despreciar. No siempre el sexo está en el cuerpo a cuerpo, si la cabeza no se pone en funcionamiento, si no salta la chispa, el sexo puede reducirse a una actividad gimnástica; músculos contraídos, sudor, esfuerzo, calorías quemadas… poco más.</p>
<p>Daniel, mi dulce Daniel el hermoso, fue un caso claro de lo que argumento. Su apodo era justo, por su belleza, por su sensibilidad y por la franqueza de su sonrisa. Siempre que me acuerdo de él, uso el mismo adjetivo, Daniel, Daniel el hermoso, para la eternidad.</p>
<p>Un día de discoteca y pocos años, entablamos una conversación banal que sirvió para que iniciáramos<span id="more-32"></span> una relación en la que no hubo sexo. Me quedó grabado el recuerdo de una tarde en una cama. Yo acababa de salir del estrepitoso fracaso con Lassala, mi primer amor, y sentía un rechazo visceral por las relaciones físicas, no quería que ningún hombre me tocara, tenía una brecha abierta por cicatrizar.- ¡Si quieres follar, vas y se lo pides a tu hermana, cabrón! Eso es lo que había dentro de mí, una rabia descontrolada, que no lograba apaciguar, que se mezclaba con el dolor de la pérdida.</p>
<p>Daniel, no sé cómo, supo que yo me sentía así, no fue algo que habláramos, logró percibirlo. Su certera intuición me hizo valorarlo muchísimo.</p>
<p>En la casa de un amigo hicimos el amor, sexo sin sexo. La casa era antigua, la cama enorme, la colcha de ganchillo, las sábanas frías con olor a limpio. Daniel encima de mí, hablándome al oído, sólo besándome, sólo abrazándome, sólo acariciándome. No me pidió nada más y quizá por eso recuerdo aquella tarde con un cariño especial.</p>
<p>Es una evocación preferente, vuelvo a ella cuando necesito consuelo, vuelvo a Daniel el hermoso y a aquella tarde blanca y pura. ¡Ay Daniel, que complicados eran mis sentimientos! ¡Que complicados son siempre!</p>
<p>Mi inseguridad, mi malestar, mi acritud hacia los demás, marcaron la época después del primer desengaño. La vida, juguetona, supo regalarme, no sólo a Daniel, también a un muchachito, moreno y muy cariñoso que vivía en el extrarradio, no recuerdo su nombre, sí su dirección exacta. Curioso cómo funciona la memoria.</p>
<p>El chico sin nombre sonreía siempre. Estuve fuera por un curso  a penas unos meses y tuvo el detalle de escribirme una carta. Hermoso arcaicismo, muerto a manos de los móviles y la falta de hábito. Una carta preciosa que leí varias veces. Buenas expectativas, atracción y de nuevo humo. Se terminó, pero las caricias de su carta han perdurado sobre mi piel, más que si hubiesen sido de sus manos.<br />
La cuestión epistolar alcanzó su máximo exponente en Luís. Luís y las cartas de amor. Lo conocí en un curso de postgrado, era el profesor. Fue mi primera experiencia de coqueteo con un hombre que no me gustaba. Descubrí el placer que proporciona dejarse querer sin dar esperanzas.</p>
<p>Él se mostraba atento y predispuesto, mientras yo mantenía mi posición distante de estatua inconmovible. El día de la despedida, en el papel de fría mujer de hielo, reina de las nieves, seguí con mi disfraz de mujer inalcanzable. Luís me dijo.</p>
<p>- Te escribiré peque.- Que así me llamó siempre, porque él era bastante mayor que yo y me veía a mí como un tierno pastelito.</p>
<p>Cumplió. Durante un año me hizo el amor por carta. Sexo epistolar conmovedor.</p>
<p>Al cabo de unos años, Luís, cosas de la vida acabó casado con una de mis compañeras de trabajo. Por ella descubrí que su ahora marido, en su soltería, había cultivado una extraña costumbre ¡Se carteaba íntimamente con sus alumnas! Sí, con varias, con varias a la vez, ¡Con quince o veinte a la vez!</p>
<p>Prolífico Luís, que escritor ha perdido la prosa española ¿Cómo te daba tiempo a tanto? Cartas de varias hojas, exclusivas según mi compañera, pues no tenía necesidad de copiar el literato.</p>
<p>Por lo visto la confesión no había sido acompañada de pruebas materiales y a ella le pareció sólo una curiosidad inocente. Pero no, nada de inocencia, las suyas no eran precisamente “Cartas Marruecas” hablando de las costumbres del país.</p>
 <div class='series_links'> </div>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://catalogodesementales.com/2008/05/sexo-sin-sexo/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>
