La brocha del anticuario

Ocurrieron muchas cosas antes de que diera con el siguiente merecedor del título de maestro.

Era anticuario y pintor, además de dedicarse al rentable negocio del ocio nocturno. Regentaba un bar de copas en el barrio antiguo, por el que solo aparecía de tanto en tanto.

La primera vez que lo vi entraba en su bar acompañado de su socio, los dos saludaban al personal como un par de vedettes de revista. A su paso la gente les sonreía. Me sorprendió mucho aquella entrada triunfal y me molesté en averiguar (more…)