Aladino y el pincho moruno

¡Ahora vuelvo! ¡Ahora vuelvo! No tenía intención de enclaustrarme de nuevo en mi habitación y recaer en los lloros, de modo que salí a dar una vuelta por el puerto deportivo.

Me senté en una terraza a ver pasar la gente mientras disfrutaba de una tónica fresquita. En la mesa de al lado había un tío alto y guapo, con pinta de árabe, con (more…)