004 Pares

Otelo, dame más

A Mario lo apodaban “Otelo”, por el color oscuro de su piel. Otelo era alto, fuerte y guapo. Tenía cara de chulito y pretensiones de ser fotógrafo “serio”, le interesaban los temas sociales y el deporte lo cubría por dinero, siempre era preferible a la prensa del corazón, decía.

Coincidimos en una final de atletismo europea. Todo el mundo estaba muy emocionado con las pruebas de ese día, las carreras de velocidad tenían participantes muy afamados que yo ni conocía, perdónenme los aficionados, pero así era, a gustos colores.

A mi me aburría el tema soberanamente, tanto que (more…)


Workalcoholic y kamasutra

Aún hubo otro juego de parejas, y aunque, decididamente el dos no es mi número, no siempre se puede decidir respecto al orden en que se suceden los acontecimientos.

A Alejandro Miraflor lo conocí en una cena benéfica. Era quince años mayor que yo, pero esa diferencia, lejos de ser un obstáculo se convirtió en un poderoso atractivo.

Rubio, alto, con cuerpo atlético, ojos azules disimulados por unas gafas negras de pasta, y piel excesivamente pálida. Esa misma noche (more…)


El argentino breve y el pamplonica veloz

Tabla de contenido de "Pares"


  1. !Carambola!
  2. Polvos de 12 campanadas
  3. Duelo de testosterona
  4. El argentino breve y el pamplonica veloz
  5. Workalcoholic y kamasutra
  6. Otelo, dame más

Marcelo y Fermín llegaron juntos, no de la mano, pero si en las mismas fechas y con denominador común, desastrosos sexualmente.

Marcelo era hijo de argentinos nacido en España, tenía un miembro escueto, resumido, pequeño hasta en los momentos grandiosos. La cosita de Marcelo podía describirse como “la insoportable levedad del ser”, Kundera me perdone por la licencia.

Marcelo había heredado (more…)


Duelo de testosterona

Los siguientes pares fueron una historia de celos y guantazos.

Juan Carlos y su amigo Quico.

Nos conocimos de pubs, que era lo que se estilaba entonces, realizar una peregrinación o romería por los locales más concurridos, tomar copa y seguir. En una de esas paradas coincidimos. Juan Carlos era feo objetivamente, mirarlo a la cara  resultaba inquietante, pues daba la sensación de que (more…)


Polvos de 12 campanadas

Después de la experiencia del cuarteto, me impuse un cambio de aires, para evitar cruzarme con mis compañeros de tan singular encuentro.

Conocí así a Roberto Motos y a su amigo Nando. De nuevo un par.

Roberto y yo nos convertimos en confidentes, él me contaba sus penas y yo le contaba las mías tamizadas. Un año estuvimos así, relatándonos batallas y compartiendo buenas y largas conversaciones.

Llegaron las Navidades y Roberto me invitó a ir con él a una fiesta de fin de año. No tenía mejor plan y su compañía era muy agradable, así que me apunté. La fantástica fiesta, resultó ser una porquería insufrible, menudo aburrimiento. Roberto que deambulaba de un sitio a otro, saludando a sus muchas amistades, se acercó a traerme una copa y me dijo:

- Justo cuando acaben las doce campanadas (more…)


!Carambola!

Porqué vinieron de dos en dos algunas de mis relaciones, es un misterio, pero hay hombres en mi vida que aparecieron por pares. Difícilmente puedo hablar de uno de ellos, sin que el otro deba intervenir necesariamente.

A Caco Ferrandis y a su amigo Néstor, los conocí en el ambiente nocturno de una céntrica discoteca. Caco, que no tenía por entonces más profesión que la de ser hijo de su padre, poseía el porte de un caballero medieval y una labia capaz de encantar a una serpiente de cascabel.

Néstor era su mejor amigo, fiel escudero, más bajito, guapete, estudiante de esto y aquello sin convicción, y windsurfista consagrado. (more…)