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	<title>Catálogo de Sementales &#187; 002 Las cinco veces que fui virgen</title>
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	<description>Un repaso a la historia de cuarenta y cinco amantes</description>
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		<title>El misterioso caso del profiláctico invencible, o el doble condón</title>
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		<pubDate>Mon, 28 Apr 2008 19:58:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>isabel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Otro episodio que acabó haciéndose público, fue provocado por la inefable técnica del “profiláctico invencible” o “doble condón”.  Coronel, en su afán por evitar efectos secundarios en nuestros encuentros, que pudieran delatarnos, señalarnos como lascivos impenitentes, se propuso patentar un método anticonceptivo de alta seguridad.
No contento con usar un condón, se forraba el miembro viril [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='series_toc'><h4>Tabla de contenido de "Las cinco veces que fui virgen"</h4><br/><ol><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/la-puntita-y-nada-mas/' title='La puntita y nada más'>La puntita y nada más</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/heidi-y-el-gatillazo/' title='Heidi y el gatillazo'>Heidi y el gatillazo</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/angelito-yo-te-ensenare-cositas/' title='Angelito, yo te enseñaré cositas&#8230;'>Angelito, yo te enseñaré cositas&#8230;</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/armand-papada-garcia/' title='Armand &#8220;papada&#8221; García'>Armand &#8220;papada&#8221; García</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/acariciando-la-navaja-de-albacete/' title='Acariciando la navaja de Albacete&#8230;'>Acariciando la navaja de Albacete&#8230;</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/el-extrano-incidente-del-ora-pro-nobis/' title='El extraño incidente del &#8220;ora pro nobis&#8221;'>El extraño incidente del &#8220;ora pro nobis&#8221;</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/peligros-del-calentamiento-telefonico/' title='Peligros del calentamiento telefónico'>Peligros del calentamiento telefónico</a></li><li>El misterioso caso del profiláctico invencible, o el doble condón</li></ol></div> <p>Otro episodio que acabó haciéndose público, fue provocado por la inefable técnica del “profiláctico invencible” o “doble condón”.  Coronel, en su afán por evitar efectos secundarios en nuestros encuentros, que pudieran delatarnos, señalarnos como lascivos impenitentes, se propuso patentar un método anticonceptivo de alta seguridad.</p>
<p>No contento con usar un condón, se forraba el miembro viril con un segundo, a modo de buque petrolero de doble casco. Nada de fugas. A mi aquel protocolo de seguridad me parecía <span id="more-23"></span>absurdo, excesivo y muy original, pues desconocía que estuviera en uso. Excentricidad o precaución, me daba igual, mi lema era no discutir con Coronel. Si lo quería doble, pues doble, o triple, o lo que fuera menester, bien abrigadita la pobre pinga.</p>
<p>En uno de aquellos usos herméticos, en el momento de final explosivo de Francisco Borja, cuando se estiraba agarrotado por el éxtasis y ponía ojos de mirar al cielo y no ver, entonces sucedió.</p>
<p>Él se retiró dispuesto a deshacerse del doble forro polar y de su viscoso contenido, cuando se percató de la ausencia. Dos habían entrado, uno había salido, como en la “Cúpula del trueno”. Su rostro pasó de la cándida expresión de final satisfactorio, a la de máxima alerta del cuerpo de marines U.S.A.</p>
<p>- ¡Coño, te lo has tragado! ¡El otro se te ha quedado dentro!</p>
<p>Coronel alterado y de mala leche, con el dedo índice convertido en ciego periscopio, comenzó la exploración sin muchos miramientos.</p>
<p>Después de lastimosos y molestos intentos, me di cuenta de que el lugar en que acabaríamos el objeto perdido y yo, sería sin lugar a dudas el ambulatorio. Finalmente optamos por el hospital más cercano.</p>
<p>¡Que bochorno! Es genial llegar a un hospital a relatar batallita semejante, sí, lo recomiendo. Me tumbaron en una camilla a la espera del médico asignado mientras que Coronel paseaba pasillo arriba, pasillo abajo, como si esperara el nacimiento de uno de sus retoños.</p>
<p>Hubiera preferido una doctora, pero no, médico, varón, bien dispuesto eso sí, además de amable y delicado. En un plis logro capturar a su presa. Hubo tacto en sus manos enfundadas en guantes de látex, y en sus palabras. Al verme tan apurada, me tranquilizó.</p>
<p>- Si supieras las veces que me toca hacer esto… Me toca extracción de condones noche si y noche también.</p>
<p>A los publicitarios de este país se lo digo, en campañas del tipo “Póntelo, pónselo”, añadan “uno” sobre todo para zotes como Coronel.</p>
<p>Por lo demás, diría yo que el noviazgo con Paco Borja fue bastante normal, cosa distinta fue la fase matrimonial que tomó un rumbo muy preocupante, la misma noche de bodas, como ya os contaré.<br />
 </p>
 <div class='series_links'><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/peligros-del-calentamiento-telefonico/' title='Peligros del calentamiento telefónico'>Leer el anterior post de "Las cinco veces que fui virgen"<br/><br/></a> </div>]]></content:encoded>
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		<title>Peligros del calentamiento telefónico</title>
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		<pubDate>Thu, 24 Apr 2008 18:14:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>isabel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El tema del sexo se planteó un día, inocentemente, como el que no quiere la cosa. Coronel, platicando sobre su ideario me confesó: .-Ya se que en estos tiempos esto suena anticuado, pero la verdad es que a mí me gustaría que mi mujer estuviera “como Dios la trajo al mundo”. ¡Desnuda! &#8211; pensé yo, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='series_toc'><h4>Tabla de contenido de "Las cinco veces que fui virgen"</h4><br/><ol><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/la-puntita-y-nada-mas/' title='La puntita y nada más'>La puntita y nada más</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/heidi-y-el-gatillazo/' title='Heidi y el gatillazo'>Heidi y el gatillazo</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/angelito-yo-te-ensenare-cositas/' title='Angelito, yo te enseñaré cositas&#8230;'>Angelito, yo te enseñaré cositas&#8230;</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/armand-papada-garcia/' title='Armand &#8220;papada&#8221; García'>Armand &#8220;papada&#8221; García</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/acariciando-la-navaja-de-albacete/' title='Acariciando la navaja de Albacete&#8230;'>Acariciando la navaja de Albacete&#8230;</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/el-extrano-incidente-del-ora-pro-nobis/' title='El extraño incidente del &#8220;ora pro nobis&#8221;'>El extraño incidente del &#8220;ora pro nobis&#8221;</a></li><li>Peligros del calentamiento telefónico</li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/el-misterioso-caso-del-profilactico-invencible-o-el-doble-condon/' title='El misterioso caso del profiláctico invencible, o el doble condón'>El misterioso caso del profiláctico invencible, o el doble condón</a></li></ol></div> <p>El tema del sexo se planteó un día, inocentemente, como el que no quiere la cosa. Coronel, platicando sobre su ideario me confesó: .-Ya se que en estos tiempos esto suena anticuado, pero la verdad es que a mí me gustaría que mi mujer estuviera “como Dios la trajo al mundo”. ¡Desnuda! &#8211; pensé yo, pero no, él se refería a la sempiterna cuestión de la integridad del himen. </p>
<p> Y yo, poseída por el espíritu redivivo de Sarah Bernhardt, en nombre del inmenso cariño que le tenía, declamé: &#8211; Me da vergüenza hasta confesarlo, pero soy virgen… ¡Ah! y otra cosa, no quiero que esto sea motivo de burla.</p>
<p>A Coronel se le transformó la cara, la alegría iluminaba su rostro como si fuera un mofletudo ángel barroco, revoloteando con alegría de colibrí por un retablo parroquial. Mi querido Coronel, te mentí, mea culpa, pero… <span id="more-22"></span>¿Qué importancia tuvo aquello si lo comparamos con el infierno que luego me hiciste atravesar? Porque por ti sufrí lo que no esta escrito, bueno, al terminar con esto, algo escrito si va a quedar…</p>
<p>Y ya que estaba claro que íbamos a casarnos, Coronel en un ataque de modernismo, ganas y necesidad, estimó que no habría nada sucio ni pecaminoso en que adelantáramos unos meses la noche de bodas.</p>
<p>El día en que por fin hicimos el amor, Coronel tuvo sumo cuidado en evitar un doloroso desgarro a esta pobre y asustada virgen que suscribe.- ¡Me duele, me duele!- decía yo desconsolada. No es que yo fuera una actriz digna de la dorada estatuilla, ni nada semejante, es que Paco Borja era de fácil convencer en lo tocante a mi ingenuidad.</p>
<p>Lo hicimos en su coche, apretados e incómodos. Después de esa primera vez vinieron muchas más. Debo decir que Coronel era un gran follador. La confianza y soltura que se obtiene al practicar a diario, porque que fuera todos los días era a juicio de mi novio, opción muy saludable y frecuencia ideal para la repetición del acto, ayuda a relajarse y a disfrutar con más intensidad el sexo.</p>
<p>Coronel no era un hombre experimentado pero le gustaba experimentar. Se entregaba al sexo oral con gran voluntariedad y dedicación. Se entretenía con prácticas accesorias, entre las que destacaré, por ser una de sus favoritas, la depilación de la cuquita de una servidora, lo que fomentaba, que a menudo fuéramos cinco en la cama: la maquinilla de afeitar, la espuma de afeitar, un espejo de aumento, para que Coronel no se perdiera detalle, el propio Coronel y esta prolífica virgen.</p>
<p>También me aficionó a la práctica del calentamiento telefónico, costumbre en principio inocua, pero con grandes posibilidades de complicación. De todos los calentones dejaremos en estos anales, por su amplia difusión, uno que se hizo público muy a mi pesar. ¡La conversación se quedó grabada en el contestador de casa de mis padres!</p>
<p>Sí, sonó un pitidito y pensé-mira el contestador, pero yo estaba muy concentrada escuchando las procacidades de Coronel…y te voy a hacer… y tu serás buena… y entonces yo… y ahora tu… No, no comprobé el contestador. Mi padre recogió el mensaje grabado mientras yo estaba fuera de casa. Mi padre presume de moderno, y sin duda lo es en muchas cosas, pero el hombre tiene sus límites y debo decir que la conversación no tenía desperdicio, ni ofrecía posibilidad alguna de equívoco o ambigüedad.</p>
<p>Cuando volví a casa, estaba papá de un humor perruno, en versión mastín napolitano,</p>
<p>- ¡¿Me quieres explicar, que coño hacéis tu y el novio ese que te has buscado, por teléfono?! ¡Meapilas de los cojones!</p>
<p>En estos casos uno desea pertenecer al colectivo “treki” para teletransportarse a cualquier galaxia vecina en un santiamén.</p>
<p>- Papá, habrás escuchado mal…</p>
<p>Fue esa toda mi explicación, porque mi cerebro no funcionaba al ritmo necesario para poder encontrar una excusa medio buena. Me lo imaginaba escuchando las guarradas que Coronel me había dedicado, con mucho amor testicular y especial ensañamiento ese día, y me temblaban las piernas.</p>
<p>Entendió que lo más prudente era hacerse el loco. Él que es un hombre de mundo y un señor, nos evitó a ambos el trago de escuchar juntos la prueba acusatoria, arqueó las cejas y como final de la función, me dedicó una mirada de padre, de las que acojonan mucho.</p>
 <div class='series_links'><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/el-extrano-incidente-del-ora-pro-nobis/' title='El extraño incidente del &#8220;ora pro nobis&#8221;'>Leer el anterior post de "Las cinco veces que fui virgen"<br/><br/></a> <a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/el-misterioso-caso-del-profilactico-invencible-o-el-doble-condon/' title='El misterioso caso del profiláctico invencible, o el doble condón'>Leer el siguiente post de "Las cinco veces que fui virgen"<br/><br/></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>El extraño incidente del &#8220;ora pro nobis&#8221;</title>
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		<pubDate>Sun, 20 Apr 2008 14:30:14 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Antes de alcanzar el tema que en este capitulo desarrollamos, será necesario que pasemos por el anecdotario del noviazgo. Lo incluyo aquí para dejar constancia de que fue necesario. O montaba de nuevo el numerito de la primorosa candidez o me olvidaba de Coronel.
Una de las primeras veces que quedamos, cuando yo aún no sabía [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='series_toc'><h4>Tabla de contenido de "Las cinco veces que fui virgen"</h4><br/><ol><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/la-puntita-y-nada-mas/' title='La puntita y nada más'>La puntita y nada más</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/heidi-y-el-gatillazo/' title='Heidi y el gatillazo'>Heidi y el gatillazo</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/angelito-yo-te-ensenare-cositas/' title='Angelito, yo te enseñaré cositas&#8230;'>Angelito, yo te enseñaré cositas&#8230;</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/armand-papada-garcia/' title='Armand &#8220;papada&#8221; García'>Armand &#8220;papada&#8221; García</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/acariciando-la-navaja-de-albacete/' title='Acariciando la navaja de Albacete&#8230;'>Acariciando la navaja de Albacete&#8230;</a></li><li>El extraño incidente del &#8220;ora pro nobis&#8221;</li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/peligros-del-calentamiento-telefonico/' title='Peligros del calentamiento telefónico'>Peligros del calentamiento telefónico</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/el-misterioso-caso-del-profilactico-invencible-o-el-doble-condon/' title='El misterioso caso del profiláctico invencible, o el doble condón'>El misterioso caso del profiláctico invencible, o el doble condón</a></li></ol></div> <p>Antes de alcanzar el tema que en este capitulo desarrollamos, será necesario que pasemos por el anecdotario del noviazgo. Lo incluyo aquí para dejar constancia de que fue necesario. O montaba de nuevo el numerito de la primorosa candidez o me olvidaba de Coronel.</p>
<p>Una de las primeras veces que quedamos, cuando yo aún no sabía de la misa la media, fuimos a ver un partido de tenis aun club muy fino del que su padre era socio. Su padre nos recibió con unos modales propios de un duque y nos acompañó a nuestras localidades. El padre de Coronel o Coronel padre, era ingeniero, maestro, abogado y campeón de equitación, entre otras cosas.</p>
<p>Terminado el partido, un amigo de Paco Borja se acercó a saludarnos. En las presentaciones nos dimos dos besos levísimos, de esos de poner la cara y simular que los labios rozan piel. Aquel acto de desvergüenza horrorizó a mi futuro suegro, hasta el punto de tomar a Paco Borja del brazo y llevárselo a un aparte para preguntarle que, qué era aquello de dejar que a uno le besaran a la novia. ¡Dónde vamos a parar si consientes que cualquiera bese a tu novia! Ahí, ahí debí salir corriendo, tan pronto oí aquel murmullo decimonónico y aberrante. Pero no lo hice. Y aún hoy no se porqué.</p>
<p>El noviazgo siguió y dio para conocer al resto de la familia. Me invitaron a comer un domingo. Había pleno, sus tres hermanas, su hermano, su madre, su padre y su abuela. De todos, el único Coronel que a día de hoy creo tiene salvación, pues conserva su cordura, coraje y buen humor, es mi ex cuñado, del resto mejor no opinar.</p>
<p>Me tocó presenciar una discusión familiar de las de tomo y lomo. Se decían lindezas sin que mi presencia les obstaculizara en absoluto, yo miraba al plato perpleja sin dar crédito a la situación.</p>
<p>Mi suegra sufría silenciosamente y me miraba de reojo; la abuela parecía resignada y mantenía su porte estirado, acostumbrada como estaba, hacia mucho, a aquellos comportamientos; Las hermanas contribuían a la cizaña con certera habilidad; mi suegro bañado en su amplia cultura, torcía la cordura de los hechos y los argumentos, para alcanzar conclusiones propias de un retrasado mental, mientras mi cuñado, provisto de una misteriosa cota de malla, que lo protegía de las flechas envenenadas que le llovían, se mantenía firme oponiéndose a todos ellos, incluido mi dilecto novio.</p>
<p>Terminamos de comer en una tregua tácita y después de los postres tuve que contemplar una escena, cuyos derechos estaría encantada de ceder al señor Berlanga para engrandecimiento de la industria del celuloide.</p>
<p>- Mamá ¿quieres rezar algo?- dijo el suegro&#8230;<span id="more-21"></span><br />
Y la suegra reza un padre nuestro<br />
- Paco Borja ¿quieres rezar algo?-dijo el suegro<br />
Y mi novio que reza un padre nuestro.<br />
- María Adoración, ¿quieres rezar algo?-dijo el suegro.<br />
Y la cuñada  que reza un padre nuestro.<br />
- Angustias Vicenta, ¿quieres rezar algo?- dijo el suegro<br />
Y la cuñada que reza el padre nuestro.<br />
- Sagrario Concepción, ¿quieres rezar algo?- dijo el suegro<br />
Y la cuñada que reza el padre nuestro.</p>
<p>Un sudor frío empezaba a caerme espalda abajo, mientras se me nublaba la vista un poco y me entraban unas tembladeras inmisericordes ¿Me tocaba a mi también? Yo no me sabía el padre nuestro nuevo. Puse atención para memorizarlo, por si la cosa me alcanzaba. Me debatía entre dos ideas, no sabía si mandarlos a todos a la mierda o si rezar como pudiera el nuevo padre nuestro&#8230;<br />
- Doña Asunción ¿quiere rezar algo?-dijo el suegro<br />
Y la abuela que reza el padre nuestro.</p>
<p>¡Socorrooooooooooooooo! Me tocaba y no me lo sabía.<br />
El suegro silabeó mi nombre y después… ¿quieres rezar algo?<br />
Debí decir: -pues no, la verdad, no tengo nada que rezar, además ¿a ustedes no les parece que ya se ha rezado bastante aquí? Pero me mordí la lengua, era el día de mi presentación oficial y lo recé, mal rezado pero con un sentimiento piadoso propio de una novicia.- Señor tu que todo lo sabes… dime qué puñetas hago aquí, y líbranos del mal, amén.</p>
<p>A punto estuvo mi suegro de amonestarme severamente por mis obvias carencias doctrinales, pero mi cuñado con su refulgente armadura de caballero andante, pronunció un &#8211; “No padre, cállate”, mientras mi novio guardaba silencio como un ratoncillo cobarde. Y ahí finalizó la cuestión, no sin antes acometer una nueva rueda de plegarias, ahora en modalidad de credo.</p>
 <div class='series_links'><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/acariciando-la-navaja-de-albacete/' title='Acariciando la navaja de Albacete&#8230;'>Leer el anterior post de "Las cinco veces que fui virgen"<br/><br/></a> <a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/peligros-del-calentamiento-telefonico/' title='Peligros del calentamiento telefónico'>Leer el siguiente post de "Las cinco veces que fui virgen"<br/><br/></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>Acariciando la navaja de Albacete&#8230;</title>
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		<pubDate>Wed, 16 Apr 2008 22:03:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>isabel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El último al que tuve que colocarle la milonga de mi mágica virtud, fue a mi actual ex marido.
Fue por necesidad porque de no haber actuado así, nada habría pasado entre nosotros dadas sus arraigadas convicciones religiosas. Tal vez hubiera sido lo mejor, pero claro está, a toro pasado que fácil es hablar.
Lo conocí porque [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='series_toc'><h4>Tabla de contenido de "Las cinco veces que fui virgen"</h4><br/><ol><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/la-puntita-y-nada-mas/' title='La puntita y nada más'>La puntita y nada más</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/heidi-y-el-gatillazo/' title='Heidi y el gatillazo'>Heidi y el gatillazo</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/angelito-yo-te-ensenare-cositas/' title='Angelito, yo te enseñaré cositas&#8230;'>Angelito, yo te enseñaré cositas&#8230;</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/armand-papada-garcia/' title='Armand &#8220;papada&#8221; García'>Armand &#8220;papada&#8221; García</a></li><li>Acariciando la navaja de Albacete&#8230;</li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/el-extrano-incidente-del-ora-pro-nobis/' title='El extraño incidente del &#8220;ora pro nobis&#8221;'>El extraño incidente del &#8220;ora pro nobis&#8221;</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/peligros-del-calentamiento-telefonico/' title='Peligros del calentamiento telefónico'>Peligros del calentamiento telefónico</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/el-misterioso-caso-del-profilactico-invencible-o-el-doble-condon/' title='El misterioso caso del profiláctico invencible, o el doble condón'>El misterioso caso del profiláctico invencible, o el doble condón</a></li></ol></div> <p>El último al que tuve que colocarle la milonga de mi mágica virtud, fue a mi actual ex marido.</p>
<p>Fue por necesidad porque de no haber actuado así, nada habría pasado entre nosotros dadas sus arraigadas convicciones religiosas. Tal vez hubiera sido lo mejor, pero claro está, a toro pasado que fácil es hablar.</p>
<p>Lo conocí porque debía estar marcado el día y la hora. Mediaba septiembre y andaba yo apurando los últimos días de mar y sol. Estando en la parada del autobús apareció primero una línea que no solía tomar pero que también llegaba a la playa, me decidí por tomar ese transporte a pesar de ser yo, en ese sentido, un animal de costumbres.</p>
<p>La playa estaba desierta, tal como dice la canción, con motivo, porque siendo día entre semana y pasado agosto, sólo cuatro gatos se acercan hasta allí. Extendí mi campamento, a saber: toalla, bronceador, botella de agua, revista de cotilleo, paquete de tabaco y encendedor. Me puse en topless, como de costumbre y me tumbe dispuesta a avanzar en mis ejercicios de meditación trascendental.</p>
<p>No pude, porque un pesado, que tenia la playa entera para sentarse, quería ponerse allí a mi ladito. Le dije que no, que prefería que no se sentara conmigo. Se fue. Paseo arriba y abajo como alma en pena, después inició otra aproximación, escorándose hacia mi toalla cual cangrejo playero. Yo no estaba por discutir, tenía el día triste, mi hermana se casaba. No me daba pena que se fuera de casa, ni tenía yo un estado depresivo y sentimentaloide por otra cosa que no fuera, una penosa envidia de esa que incomprensiblemente llaman sana, yo quería querer como ella quería. Quería un amor con retorno, un amor correspondido y sincero. Estaba harta de mis deambulatorios improductivos. Tenía ganas de llorar por todo lo que ansiaba y no llegaba.</p>
<p>Yo sumida en mis tristes pensamientos y él que seguía emperrado en sentarse al lado.- Mira, la playa es un sitio público, así que siéntate dónde quieras.-le dije finalmente. Se sentó rozando mi toalla, empezó a hablar, le dejé, después empecé a contestarle.</p>
<p>Estuvimos conversando un buen rato, no recuerdo de qué, pero consiguió disipar las brumas negras que me rondaban. Fue sencillo, las cosas buenas son sencillas. Él, que me llevaba a casa, y yo, qué bien. En coche con un desconocido ¡Viva la temeridad! ¡Pero si no sabía quién era! Metí la mano en el bolso y encontré lo que buscaba, una navaja de Albacete de dimensiones descomunales,<span id="more-20"></span>que ya contaré cómo y porqué en otro punto de este catálogo, se convirtió en mi compañera de algunos viajes. No dejé de acariciar aquella faca tremebunda en todo el trayecto, sin intención de usarla claro está, pero por si a caso. Más de una vez, cuando he recordado el momento, me ha sobrevenido un instinto asesino incontenible, unas ganas de cortarle el cuello, que a buen seguro llegaréis a entender.</p>
<p>De momento la cosa iba bien, allí estaba Francisco de Borja Coronel, para servir a Dios y a usted, llevándome a casa. Me pidió el teléfono y se lo di. Iniciamos un noviazgo en toda regla, de los buenos, de los de toda la vida. Yo caí en un estado de casi agradable conformismo aturdida por todas las atenciones que me dispensaba Paco Borja. Me idealizó, me subió a lo alto de un altar para adorarme como a una aparición. Me quería con locura, hasta el punto de dejar la entrega del incondicional Armand, reducida a una menudencia microscópica.</p>
<p>Yo le dejaba hacer. Él por entonces era el proyecto de un buen hombre, noble y generoso, un hombre que no consiguió ser, porque por desgracia para ambos, se malogró en el camino.</p>
<p>Conforme el noviazgo fue avanzando comencé a percatarme del arcaico ideario que regía el pensamiento de Paco Borja: Una mujer es un objeto delicado; una mujer es siempre, siempre, más débil que un hombre; una mujer debe permanecer pura y casta hasta el matrimonio (¡Ay Señor!); una mujer debe cuidar de su casa y convertirla en el descanso del guerrero para el esposo; una mujer debe recibir al marido, acabada la jornada laboral, con una dulce sonrisa en los labios, así se caiga el mundo; una mujer es madre…madre de cinco hijos. ¡Y una mierda! &#8211; me dije yo.</p>
<p>El quería modelarme a imagen y semejanza de su madre. Me vino a la cabeza Norman Bates cuchillo en mano y  chillé con toda mi alma y todo el fuelle de mis pulmones, como Marion, pero para cuando fui capaz de dar ese grito, hacia un par de años que un cura había bendecido nuestra unión y yo, abducida por una misteriosa luz cegadora, había contestado sí quiero, en el momento fatídico.</p>
<p> </p>
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		<title>Armand &#8220;papada&#8221; García</title>
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		<pubDate>Mon, 14 Apr 2008 20:24:12 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Armand "papada" García]]></category>

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		<description><![CDATA[El siguiente merecedor de mi inmaculada condición fue Armand García, portorriqueño de padres españoles, afincado aquí ya hacia años.
Su historia va íntima e indisolublemente unida a mi madre. A mi madre le preocupaba que yo no tuviera novio aún y con esa insistencia suya de madre casamentera, me repetía incansable: .- Anda nena, ¿Cuándo vas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='series_toc'><h4>Tabla de contenido de "Las cinco veces que fui virgen"</h4><br/><ol><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/la-puntita-y-nada-mas/' title='La puntita y nada más'>La puntita y nada más</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/heidi-y-el-gatillazo/' title='Heidi y el gatillazo'>Heidi y el gatillazo</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/angelito-yo-te-ensenare-cositas/' title='Angelito, yo te enseñaré cositas&#8230;'>Angelito, yo te enseñaré cositas&#8230;</a></li><li>Armand &#8220;papada&#8221; García</li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/acariciando-la-navaja-de-albacete/' title='Acariciando la navaja de Albacete&#8230;'>Acariciando la navaja de Albacete&#8230;</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/el-extrano-incidente-del-ora-pro-nobis/' title='El extraño incidente del &#8220;ora pro nobis&#8221;'>El extraño incidente del &#8220;ora pro nobis&#8221;</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/peligros-del-calentamiento-telefonico/' title='Peligros del calentamiento telefónico'>Peligros del calentamiento telefónico</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/el-misterioso-caso-del-profilactico-invencible-o-el-doble-condon/' title='El misterioso caso del profiláctico invencible, o el doble condón'>El misterioso caso del profiláctico invencible, o el doble condón</a></li></ol></div> <p>El siguiente merecedor de mi inmaculada condición fue Armand García, portorriqueño de padres españoles, afincado aquí ya hacia años.</p>
<p>Su historia va íntima e indisolublemente unida a mi madre. A mi madre le preocupaba que yo no tuviera novio aún y con esa insistencia suya de madre casamentera, me repetía incansable: .- Anda nena, ¿Cuándo vas a tener novio tú? ¡Qué ya eres una mujer con espolones! ¡Con es-po-lo-nes!</p>
<p>¡Que bonita es la ignorancia! &#8211; pensaba yo. Porque a la pobre la tenía en la inopia, alejada de mis peripecias sexuales. Aún así, la frasecita me tocaba las narices ¡Yo qué sé cuando voy a tener novio! ¡Ya quisiera yo! Y hasta rezaba a ver si así… &#8211; Virgencita, ya sé que no soy digna de ti, que es lo que yo pensaba entonces, pero… yo querría un novio… un novio de verdad.</p>
<p>Una noche, mi hermana me presentó al más plasta, mantecoso e insistente hombre, que junto al que luego fue mi marido, he tenido que conocer hasta el momento, y esperemos que quede ahí la cosa. Aquel era Armand, un hombre de constitución amplia,  de oronda figura, dotado de una increíble papada de varios pliegues.</p>
<p>No era feo a pesar de su contundencia. Era un tipo antiguo en sus maneras, un poco rancio, pero muy educado, noble y honrado. Se enamoró perdidamente de mí,  sin que yo pusiera de mi parte más que una actitud distante, hasta el extremo de ignorarle descaradamente. Me llamaba tanto por teléfono, que mi madre y él llegaron a trabar amistad. Ella empezó a promocionarlo defendiendo su causa siempre que podía.</p>
<p>- ¡Ay nena! ¿Tú sabes lo que te quiere ese hombre? ¡Con él serias la mujer más feliz del mundo!<br />
- ¡Está gordo!<br />
- ¡Pues le dices que haga abdominales y que le den masajes en la papada!<br />
¡Qué horror! Mi madre se había enamorado de Armand,</p>
<p><span id="more-19"></span>Armand de mí, y yo  de nadie, a pesar de que seguía entregada a mis rezos con gran devoción, lo digo en serio. Cuanto más me lo nombraba, más asco me daba a mí, pensar en la sola idea de tenerlo cerca.</p>
<p>¿Que cómo ocurrió?, pues debe ser por ese dicho que se atribuye a Giacomo Cassanova y que reza algo así como: “Ninguna mujer es capaz de resistirse indefinidamente a las constantes atenciones de un hombre”, eso, o enajenación mental transitoria, le di una oportunidad.</p>
<p>Una oportunidad que iba a salirnos cara a los dos, sólo podíamos hacernos daño pues aquello no iba a funcionar se mirase por dónde se mirase. Cedí un día que él me suplicaba llorando, llorando con unos lagrimones enormes que le rodaban por las mejillas, temerarios, camino de los peligrosos pliegues de la papada.  Le dije que sí, que íbamos a probar. Nunca he sido una novia más protegida, mimada, halagada, infeliz, amargada y triste.</p>
<p>Llegado el momento, le confesé haber tenido relaciones una sola vez, lo que no le pareció mal del todo, un desliz debió pensar. Cualquiera le contaba a Armand la carrera de fondo que llevaba yo ya en aquel entonces, tríos, consoladores, episodios en almacenes de discotecas, en coches aparcados en doble fila…</p>
<p>Fue tan feliz con mi casi virginidad, que en pleno estallido seminal empezó a susurrarme muy dulcemente.- “¡Disfruta cielo, por fin, te lo mereces…!” Nunca llegué al orgasmo con él, no se si por falta de atracción o de cariño verdadero. No pasó mucho tiempo hasta que lo dejé. Le hice el mismo daño que otras veces me hicieron a mí, por eso, por conocer en mis carnes la crueldad de aquel dolor, me sentí tan mal.</p>
<p>Fue la primera vez que vi a un hombre llorar por mí, me impactó profundamente. Se arrastró, suplicó, perdió por completo su dignidad, habló a escondidas con mi madre, con mi hermana, montó guardias interminables a la puerta de mi casa…</p>
<p>Ahora Armand, si por una de esas casualidades de la vida lees esto, te diré que siento si te hice daño, que no te merecía la pena tanta angustia, que por tu nobleza y tu categoría personal te merecías a una mujer que, virgen como tu querías, o no, te quisiera con todo el corazón.</p>
<p>Armand se casó con la hija de un directivo de una importante firma de refrescos y trabaja para su suegro, me lo crucé hace unos años cuando paseaba a mi hijo, quiso que quedáramos a tomar algo para hablar de los viejos tiempos, pero claro está aquello no sucedió.<br />
El último al que tuve que colocarle la milonga de mi mágica virtud, fue a mi actual ex marido&#8230;</p>
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		<title>Angelito, yo te enseñaré cositas&#8230;</title>
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		<pubDate>Sun, 13 Apr 2008 21:14:33 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Tono Llorens]]></category>

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		<description><![CDATA[El tema de la regeneración espontánea de mi virginidad no terminó aquí. Tiempo después andaba yo una noche haciendo ronda de pubs,  cuando conocí a Tono Llorens. Bajito y más bien feo, pero simpático a más no poder. Y contra todo pronóstico, porque no daba yo dos pesetas porque fuéramos juntos más allá de la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='series_toc'><h4>Tabla de contenido de "Las cinco veces que fui virgen"</h4><br/><ol><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/la-puntita-y-nada-mas/' title='La puntita y nada más'>La puntita y nada más</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/heidi-y-el-gatillazo/' title='Heidi y el gatillazo'>Heidi y el gatillazo</a></li><li>Angelito, yo te enseñaré cositas&#8230;</li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/armand-papada-garcia/' title='Armand &#8220;papada&#8221; García'>Armand &#8220;papada&#8221; García</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/acariciando-la-navaja-de-albacete/' title='Acariciando la navaja de Albacete&#8230;'>Acariciando la navaja de Albacete&#8230;</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/el-extrano-incidente-del-ora-pro-nobis/' title='El extraño incidente del &#8220;ora pro nobis&#8221;'>El extraño incidente del &#8220;ora pro nobis&#8221;</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/peligros-del-calentamiento-telefonico/' title='Peligros del calentamiento telefónico'>Peligros del calentamiento telefónico</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/el-misterioso-caso-del-profilactico-invencible-o-el-doble-condon/' title='El misterioso caso del profiláctico invencible, o el doble condón'>El misterioso caso del profiláctico invencible, o el doble condón</a></li></ol></div> <p>El tema de la regeneración espontánea de mi virginidad no terminó aquí. Tiempo después andaba yo una noche haciendo ronda de pubs,  cuando conocí a Tono Llorens. Bajito y más bien feo, pero simpático a más no poder. Y contra todo pronóstico, porque no daba yo dos pesetas porque fuéramos juntos más allá de la vuelta de la esquina, empezamos a salir.</p>
<p>Él era hijo de terratenientes, de esos que tienen más pasta de la que pueden contar, aunque a mi me daba, que ahí estaba controlado cada chavo. Enamorarse de Tono fue muy fácil porque era un tipo sencillamente encantador.</p>
<p>Las cosas fueron rodando y marchaban bien. Quedábamos a menudo, un cine, una cena, llamaba a casa, incluso hablaba con mis padres… De sus padres no había noticia, pero yo no le di más importancia, hasta un día en que fui a recogerlo. Llamé a su puerta, vivía con sus padres. No estaba listo y por primera vez fue su madre quién me contestó. Me dijo que subiera a grito pelao muy llanota ella. Yo encantada. Mientras subía las escaleras, pude oírles<span id="more-18"></span>. Habían dejado la puerta entornada y las voces eran lo bastante altas para seguir la conversación.</p>
<p>El maravilloso Tono, chillando y con muy mala leche estaba enmendándole la letra a su madre, que porqué me había dicho que subiera, que quién era ella para meterse… Y es que Tono se avergonzaba de sus padres, porque eran gente sin el lustre que él consideraba adecuado para sus amistades. Lo tenía mal para salir corriendo, de modo que abrí de par en par la puerta y aparentando que no me había enterado de la charla entré como si tal cosa. Menuda vergüenza me daba a mi aquello, pobre mujer tener que aguantarle a un hijo esa tontería y desvergüenza.</p>
<p>Me metió en su habitación y allí estuve hasta que nos fuimos. No quise darle a aquello más vueltas, pero la imagen de buen chico que tenía yo de él, quedó bastante deteriorada. Nunca más volví a ver a sus padres, ni a nadie de su familia. Sí volví a aquella casa, pero siempre la encontré vacía.</p>
<p>Fue el corte clásico y tradicionalista de Tono, lo que me impulsó a volver a las andadas embusteras sobre mi entereza. En esa misma casa, en su cama, mientras él intentaba desvestirme torpemente, se lo dije -Tono, quiero que sepas algo, no seas muy brusco conmigo porque yo soy virgen.</p>
<p>Esta vez el discursito fue más convincente, él que era un santo varón puso cara de, “no te preocupes que ya lo tenía yo en cuenta”.- “Angelito, yo te enseñaré cositas”.- Me dijo… Me mordí los labios para no reírme, porqué una carcajada en semejante tesitura hubiera sido una catástrofe.</p>
<p>He de decirte Tono, que la frasecita ha quedado inmortalizada y que no pocas veces me la han repetido mis amigas partiéndose las tías…No se os puede contar nada… Sí, la frase nos ha acompañado estos años amenizando más de una cena… Noches de vino y rosas con mis amigas del alma…</p>
<p>Fue él quien se distanció de mí. Hubiéramos dejado de vernos definitivamente, de no ser porque frecuentábamos los mismos lugares de copas, la misma zona en que nos conocimos, yo procuraba pasar por allí y me dejaba ver, pero la cosa no tuvo arreglo. Poco después alguien entró en mi vida y Tono dejó de ser prioritario, pero esa es otra historia, a la que ya llegaremos en su momento.</p>
<p>Sí, sí,  el capítulo de la virginidad da para más&#8230;</p>
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		<title>Heidi y el gatillazo</title>
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		<pubDate>Sat, 12 Apr 2008 18:49:56 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Severiano el arquitecto]]></category>

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		<description><![CDATA[Severiano era un tanto excéntrico, solía pasarse horas hablando de los temas más diversos mientras yo lo escuchaba en pleno éxtasis místico. Se expresaba con gran vehemencia, y uno al oírlo llegaba a creer que tenía razón en cualquier cosa que dijera.
Era interesante, más en su personalidad que en su físico. Tenía la cara picada [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='series_toc'><h4>Tabla de contenido de "Las cinco veces que fui virgen"</h4><br/><ol><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/la-puntita-y-nada-mas/' title='La puntita y nada más'>La puntita y nada más</a></li><li>Heidi y el gatillazo</li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/angelito-yo-te-ensenare-cositas/' title='Angelito, yo te enseñaré cositas&#8230;'>Angelito, yo te enseñaré cositas&#8230;</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/armand-papada-garcia/' title='Armand &#8220;papada&#8221; García'>Armand &#8220;papada&#8221; García</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/acariciando-la-navaja-de-albacete/' title='Acariciando la navaja de Albacete&#8230;'>Acariciando la navaja de Albacete&#8230;</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/el-extrano-incidente-del-ora-pro-nobis/' title='El extraño incidente del &#8220;ora pro nobis&#8221;'>El extraño incidente del &#8220;ora pro nobis&#8221;</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/peligros-del-calentamiento-telefonico/' title='Peligros del calentamiento telefónico'>Peligros del calentamiento telefónico</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/el-misterioso-caso-del-profilactico-invencible-o-el-doble-condon/' title='El misterioso caso del profiláctico invencible, o el doble condón'>El misterioso caso del profiláctico invencible, o el doble condón</a></li></ol></div> <p>Severiano era un tanto excéntrico, solía pasarse horas hablando de los temas más diversos mientras yo lo escuchaba en pleno éxtasis místico. Se expresaba con gran vehemencia, y uno al oírlo llegaba a creer que tenía razón en cualquier cosa que dijera.</p>
<p>Era interesante, más en su personalidad que en su físico. Tenía la cara picada por las agresiones acnéicas de la pubertad y era muy alto. El flequillo le caía de lado sobre la cara, liso y castaño y él solía apartárselo con un gesto muy elegante y despreocupado.</p>
<p>La primera vez que me llevó a su casa, se le notaba ansioso y encendido. Era de naturaleza ardiente, pero luego pude comprobar que sus apetitos no iban acompañados de una técnica amatoria muy depurada que digamos. El gatillazo fue terrorífico para él,<span id="more-17"></span> y todo el fuego que le salía por la piel camino del piso, se quedó en un humillo insignificante a la hora de la verdad. Serio y con una cara de preocupación que a mí me dio miedo, me dijo: .-Yo lo que necesito es irme al campo con las ovejas y los cerdos y descansar. Me dio mucha pena, tanta que me salió la vena protectora y ni corta ni perezosa me dispuse a echarle un capotazo tirándome encima las culpas de aquel fiasco.</p>
<p>-Verás Severiano, tengo que decirte algo. La culpa de que hayan salido así las cosas igual es mía, porque claro, así sin experiencia, siendo yo virgen… Se lo dije con mucho convencimiento. Insistí un par de veces en mi argumento, ya que él callaba, fue lo único que se me ocurrió para que se repusiera. Por fin él me miró y me dijo: .- Claro ahora me contarás que tú eres Heidi… Ahí quedó la cosa.</p>
<p>Tardo días en superar aquel intento frustrado y luego volvimos a la carga. De las catorce o quince veces que compartimos cama, que yo recuerde remató en tres ocasiones, el resto la cosa fue más bien floja, literalmente floja. Puede que yo no le pusiera bastante, pero sin ánimo de resultar pedante, creo que el problema era suyo. A mi él me importaba mucho, pero en lugar de hablarle claro, que hubiera resultado lo más saludable y conveniente, por miedo a herirle y dejar su ego reducido a cenizas, callé.</p>
<p>Dejamos de vernos porque él quiso. Nos distanciamos sin explicaciones. Yo me moría de ganas de que me llamase, pero no quería forzarlo. Esperé mucho tiempo a que apareciera, incluso me hacía la encontradiza en el ascensor con mi vecino el abogado, por si me comentaba algo de él, o para que al menos, si ellos se encontraban  pudiera decirle.- El otro día vi a tu amiga…</p>
<p>Sé que terminó la carrera y que hoy es un arquitecto de renombre. Desconozco si el éxito le ha acompañado también en la solución de sus problemas sexuales.<br />
El tema de la regeneración espontánea de mi virginidad no terminó aquí.</p>
 <div class='series_links'><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/la-puntita-y-nada-mas/' title='La puntita y nada más'>Leer el anterior post de "Las cinco veces que fui virgen"<br/><br/></a> <a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/angelito-yo-te-ensenare-cositas/' title='Angelito, yo te enseñaré cositas&#8230;'>Leer el siguiente post de "Las cinco veces que fui virgen"<br/><br/></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>La puntita y nada más</title>
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		<pubDate>Mon, 07 Apr 2008 20:52:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>isabel</dc:creator>
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		<category><![CDATA[El artista del roce]]></category>
		<category><![CDATA[Severiano el arquitecto]]></category>

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		<description><![CDATA[De la primera vez, me ha costado mucho acordarme, tanto que he llegado a dudar, pero por fin he localizado a mi desvirgador oficial. Curioso ¿no? Dicen que esto te marca de por vida, y yo, no tenía manera de saber quién había sido el autor material de los hechos en mi caso.
Puestos a elegir, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='series_toc'><h4>Tabla de contenido de "Las cinco veces que fui virgen"</h4><br/><ol><li>La puntita y nada más</li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/heidi-y-el-gatillazo/' title='Heidi y el gatillazo'>Heidi y el gatillazo</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/angelito-yo-te-ensenare-cositas/' title='Angelito, yo te enseñaré cositas&#8230;'>Angelito, yo te enseñaré cositas&#8230;</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/armand-papada-garcia/' title='Armand &#8220;papada&#8221; García'>Armand &#8220;papada&#8221; García</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/acariciando-la-navaja-de-albacete/' title='Acariciando la navaja de Albacete&#8230;'>Acariciando la navaja de Albacete&#8230;</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/el-extrano-incidente-del-ora-pro-nobis/' title='El extraño incidente del &#8220;ora pro nobis&#8221;'>El extraño incidente del &#8220;ora pro nobis&#8221;</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/peligros-del-calentamiento-telefonico/' title='Peligros del calentamiento telefónico'>Peligros del calentamiento telefónico</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/el-misterioso-caso-del-profilactico-invencible-o-el-doble-condon/' title='El misterioso caso del profiláctico invencible, o el doble condón'>El misterioso caso del profiláctico invencible, o el doble condón</a></li></ol></div> <p>De la primera vez, me ha costado mucho acordarme, tanto que he llegado a dudar, pero por fin he localizado a mi desvirgador oficial. Curioso ¿no? Dicen que esto te marca de por vida, y yo, no tenía manera de saber quién había sido el autor material de los hechos en mi caso.</p>
<p>Puestos a elegir, ahora cambiaria aquel momento, pues no tuvo ni encanto, ni ternura. Yo no esperé a que fuera con un hombre del que estuviera enamorada, ni el encuentro fue especialmente idílico y bonito, nada de cama con dosel ni velas en las mesillas. Igual no me acordaba mucho porque fue un polvo sin detalles, que paso sin pena ni gloria. Por entonces, en compañía de una amiga, frecuentaba asiduamente una discoteca muy de moda. Él era lo más fashion del lugar, el guapo relaciones públicas del antro, un “artista del roce” con un largo historial de novias de ida y vuelta, un cretino que para la niñata que yo era entonces, representaba el premio gordo de la lotería. A fuerza de vernos, acabamos por caer.</p>
<p><span id="more-13"></span>Un día en el W.C. de la disco, si, ya se, qué sitio, pero que le vamos a hacer la adolescencia es muy mala, allí, con mi consentimiento, se produjo el primer intento, aquello de “la puntita nada más”. Yo sabía que con aquel drástico método me desmarcaba del resto de las competidoras que rondaban a mi galán sin atreverse a pasar a mayores, de modo que con decisión y más soltura, la cosa se consumó otro día en el mismo escenario. Mi primer orgasmo fingido, porque en aquellas condiciones de inexperiencia e incomodidad, no hubo nada placentero para mí, aunque él estaba encantado con mis jadeos. Jugamos al aquí te pillo unas cuantas veces más, hasta que comprendí que aquello no era un intercambio justo y que lo mejor que podía hacer era desaparecer. Dejé de acudir a aquel lugar y no volví a verlo más.</p>
<p>Algunas cosas sucedieron hasta la siguiente vez en que fue preciso recurrir al himen misteriosamente reconstituido, pero esas pasan a otro apartado, aquí seguiré con lo que nos ocupa. Así pues continuo con este sorprendente tema. Una tarde de primavera, mientras tomaba el sol en una terracita céntrica, se me acercó un camarero bandeja en mano y me dijo: .- Señorita, a este cubata le invitan esos dos señores de la mesa de atrás. Me giré  a ver y allí estaban los dos, saludando con la manita, aclarando la autoría “nosotros, hemos sido nosotros” Me hicieron reír, la verdad, y me acerqué a darles las gracias y a ver qué pasaba. Uno de ellos, Severiano, estudiaba arquitectura en la ciudad. Tenía piso aquí, costeado por el dinero de sus progenitores que estaban muy bien situados. Cosas de la vida, resultó ser amigo íntimo de un abogado que vivía en el edificio de la casa de mis padres. Comenzamos a charlar dejando a su amigo en segundo plano. Volvimos a vernos en la terraza al cabo de unos días y después empezamos a quedar asiduamente.</p>
 <div class='series_links'> <a href='http://catalogodesementales.com/2008/04/heidi-y-el-gatillazo/' title='Heidi y el gatillazo'>Leer el siguiente post de "Las cinco veces que fui virgen"<br/><br/></a></div>]]></content:encoded>
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