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	<title>Catálogo de Sementales &#187; 013 Volver a la vida</title>
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	<description>Un repaso a la historia de cuarenta y cinco amantes</description>
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		<title>Calentura uruguaya</title>
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		<pubDate>Sat, 04 Apr 2009 19:52:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>isabel</dc:creator>
				<category><![CDATA[013 Volver a la vida]]></category>
		<category><![CDATA[Luis Enrique]]></category>

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		<description><![CDATA[Antes de que mi bienamado colombiano, se convirtiera para mí en el único y preciado objeto de mis desvelos, conocí a un uruguayo muy diligente.
Di con él, porque Roser, la dueña de la cafetería que compartió conmigo algunos ya célebres momentos junto a Coronel, montó un nuevo negocio. Abrió una tienda de ropa para bebés [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='series_toc'><h4>Tabla de contenido de "Volver a la vida"</h4><br/><ol><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/11/f2-el-informatico-y-los-calcetines-negros/' title='F2 el informático y los calcetines negros'>F2 el informático y los calcetines negros</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/12/persistencia-informatica/' title='Persistencia informática'>Persistencia informática</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/12/el-colombiano-puede-ser/' title='El colombiano puede ser'>El colombiano puede ser</a></li><li>Calentura uruguaya</li></ol></div> <p>Antes de que mi bienamado colombiano, se convirtiera para mí en el único y preciado objeto de mis desvelos, conocí a un uruguayo muy diligente.</p>
<p>Di con él, porque Roser, la dueña de la cafetería que compartió conmigo algunos ya célebres momentos junto a Coronel, montó un nuevo negocio. Abrió una tienda de ropa para bebés que podría haber resultado una buena inversión, pero que acabó quebrando por su mala cabeza, esa es otra historia.</p>
<p>Cuando iba a ver a Roser, solíamos<span id="more-74"></span> comer juntas en un mesón que estaba cerca de la tienda. Allí, de camarero, trabajaba el uruguayo. Piel morena, pelo oscuro y ojos muy negros. “Echao pa alante”, rápido de movimientos, prodigioso acento del Cono Sur, energía desbordante y gracia descarada, todo eso tenía.</p>
<p>Con el affaire de F2 cuesta abajo, y Héctor Cruz sin acabar de despuntar, Luis Enrique Scott Llanos tomó la delantera. Puse todas mis armas de seducción al servicio de esta nueva misión, tenía que provocarle calentura al uruguayo, aunque se revolucionara el restaurante entero o Uruguay en pleno se levantase en armas, cuando yo entrara.</p>
<p>Llegué un día a comer con un dolor de espalda insoportable. Roser estuvo sagaz y rapidísima, y supo aprovechar mi malestar para captar la atención del uruguayo.</p>
<p>- Oye Luisito ¿Tu no eras “quironosequé”? es que a la niña, hoy le duele mucho la espalda.</p>
<p>Yo puse cara de “pobrecita que malita está”, y a Luisito le cambió la cara y se le llenó de luz.</p>
<p>- ¡Pues claro mi amor! ¿Cuándo le doy el masajico?</p>
<p>- Mira Luisito, vente esta tarde a la tienda en cuanto termines el turno, así detrás, en la trastienda, la puedes atender. A ver si con un repaso tuyo se le pasa el dolor.</p>
<p>Me dolía la espalda, pero no tanto como le hicimos creer. Para no quedar mal y que el padecimiento fuera más creíble, salí del restaurante encorvada y andando despacito.</p>
<p>Luisito vino a masajear con una botella de champagne y tres copas. Novedoso tratamiento. Bebimos los tres completando varias rondas hasta achisparnos un poco. La muy oportuna llegada de un cliente, hizo que Roser nos abandonara para atender en la tienda.</p>
<p>Me tumbé bocabajo sobre una alfombra y el uruguayo comenzó a masajearme la espalda de manera muy profesional. Luisito y yo pensamos que Roser nos dejaría solos aunque se marchara su cliente. En su ausencia, el uruguayo abandonó el cuidado de hombros y espalda, y deslizó su mano hacía abajo buscando mi vulva por encima del pantalón.</p>
<p>-¿Le duele menos acá?- Preguntó el uruguayo empalmado.</p>
<p>Yo estaba hecha un charco y él lo notó a través de la ropa. El ding- dong de la puerta anunció que alguien abandonaba la tienda, se oyó a Roser entrando de nuevo en la trastienda y a toda prisa recuperamos la compostura. Los dos formalitos y de pie.</p>
<p>-Nada que no, que  me ha tenido un cuarto de  hora enseñándole cosas y al final la hija de puta no me ha comprado ni unos calcetines- dijo Roser cabreada.</p>
<p>El uruguayo y yo nos miramos estupefactos ¿No era ella la que había urdido el asunto del masaje? ¿O sufríamos alucinaciones? Nos había embarcado y ahora se entretenía en hundirnos. Volvieron a entrar en la tienda, de nuevo la campanita anunciadora de visitas y de nuevo Roser saliendo.</p>
<p>Luís Enrique, sin perder comba, me arrinconó contra una estantería y me encañonó a golpe de caderas.</p>
<p>-Me la quiero comer entera acá mismo.</p>
<p>Pero no pudo ser, de nuevo el sonido de la puerta, aparté a Luís.</p>
<p>- ¿Qué quieres que le cobremos la entrada a Roser, por mirar? Y en un instante irrumpió de nuevo en el cuartito.</p>
<p>- Ésta se ha llevado unos peucos.</p>
<p>No había paciencia que pudiera con aquello. El uruguayo se despidió, no sin antes decirme al oído que nos veríamos pronto en el restaurante, pero nunca más tuve ocasión de estar con él. A Roser la amonesté severamente por su falta de tacto, y su increíble inoportunidad sobrevenida.</p>
<p>- ¿Se puede saber a qué viene esto? ¿Tu estás a favor o en contra?- Y ella.</p>
<p>- ¡Serás exagerada! ¡No sé porqué coño te pones así!</p>
<p>Volvimos al restaurante en varias ocasiones, en una de ellas, Roser, siguiendo con su extraño estilo diplomático, me dijo:</p>
<p>- ¿Ves a esa, esa de ahí? Pues es la novia de Luís Enrique, pero no te creas qué es serio, tiene a muchas…</p>
<p>El uruguayo duró un mes más en el restaurante, le ofrecieron algo mejor y dejó su puesto de camarero para medrar, que para algo había abandonado su tierra, rumbo a la madre patria.</p>
<p>Le perdí la pista tras el incompleto masaje sexy, y fue una pena, sobre todo, porque en momentos de relaciones inestables, como era mi caso entonces, considero lo idóneo simultanear a los galanes, así se reparten las ilusiones, se relativizan los éxitos y se minimizan los fracasos, en fin, una solución repleta de virtudes.</p>
 <div class='series_links'><a href='http://catalogodesementales.com/2008/12/el-colombiano-puede-ser/' title='El colombiano puede ser'>Leer el anterior post de "Volver a la vida"<br/><br/></a> </div>]]></content:encoded>
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		<title>El colombiano puede ser</title>
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		<pubDate>Thu, 04 Dec 2008 20:45:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>isabel</dc:creator>
				<category><![CDATA[013 Volver a la vida]]></category>
		<category><![CDATA[F2]]></category>
		<category><![CDATA[Héctor Cruz]]></category>

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		<description><![CDATA[Con F2 me sucedió algo extraño, me encoñé más de la cuenta. Yo aún estaba sensible, necesitaba afecto y mimos, y siendo él un hombre inaccesible por su estado civil, me encabezoné en tenerlo.
Como no podía ser, yo lo quería. Lo que si podía ser, era lo del colombiano, y quizá precisamente porque estaba a mi [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='series_toc'><h4>Tabla de contenido de "Volver a la vida"</h4><br/><ol><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/11/f2-el-informatico-y-los-calcetines-negros/' title='F2 el informático y los calcetines negros'>F2 el informático y los calcetines negros</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/12/persistencia-informatica/' title='Persistencia informática'>Persistencia informática</a></li><li>El colombiano puede ser</li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2009/04/calentura-uruguaya/' title='Calentura uruguaya'>Calentura uruguaya</a></li></ol></div> <p>Con F2 me sucedió algo extraño, me encoñé más de la cuenta. Yo aún estaba sensible, necesitaba afecto y mimos, y siendo él un hombre inaccesible por su estado civil, me encabezoné en tenerlo.</p>
<p>Como no podía ser, yo lo quería. Lo que si podía ser, era lo del colombiano, y quizá<span id="more-73"></span> precisamente porque estaba a mi alcance, no me resultaba demasiado interesante.</p>
<p>F2 comenzó a mostrarse intermitente, descubrí su lado malo, si no estabas de acuerdo con él y sus condiciones, mostraba un carácter agrio y una predisposición muy distinta a la que presentaba si todo se desarrollaba a su gusto.</p>
<p>Yo quería más pero no podía ser, lo que teníamos no era más que lo que era, un work in vane como la copa de un pino, que solo podía hacerme sufrir si yo persistía en mi cabezonería. Antes de que las cosas llegaran a más, me hice firme propósito de desistir.</p>
<p>En mi ya concurrido chat, abierto a varios interlocutores, charlando con una amiga y confidente tomé la siguiente decisión.</p>
<p>- Creo que me voy a volcar con el colombiano, así no puedo seguir con F2, ya no me hace el mismo caso, lo tengo que ver ocho horas, esta casado, es un compañero mío y esto es desesperante.</p>
<p>A mi fiel escucha le pareció bien mi planteamiento, por una vez estuvo de acuerdo conmigo.</p>
<p>Héctor Cruz fue mi refugio y acabó por revelarse como un amante excepcional, cogiéndome por sorpresa, consiguiendo tocar mi vulnerable corazón, por no estar alerta.</p>
<p>A F2  me queda agradecerle por tanto, haberme conducido definitivamente a los brazos de Héctor Cruz.</p>
<p>Le reconozco al informático constancia y fuerza de voluntad, virtudes ambas que no poseen todos los mortales, y que nos llevaron a algunos momentos bastante satisfactorios. Si me oyera le diría que sexualmente le queda mucho que aprender (perseverancia muchacho), y que a vivir sin tormentos y sin amarguras tampoco ha aprendido.</p>
 <div class='series_links'><a href='http://catalogodesementales.com/2008/12/persistencia-informatica/' title='Persistencia informática'>Leer el anterior post de "Volver a la vida"<br/><br/></a> <a href='http://catalogodesementales.com/2009/04/calentura-uruguaya/' title='Calentura uruguaya'>Leer el siguiente post de "Volver a la vida"<br/><br/></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>Persistencia informática</title>
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		<pubDate>Tue, 02 Dec 2008 19:58:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>isabel</dc:creator>
				<category><![CDATA[013 Volver a la vida]]></category>
		<category><![CDATA[F2]]></category>

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		<description><![CDATA[Justo en esta época conocí a Héctor Cruz, el colombiano divino, sólo que aún no era consciente yo de sus sobresalientes condiciones, no le prestaba la atención que merecía y aunque ya nos habíamos acostado, la historia con el informático era prioritaria.
La calamitosa experiencia nos había dejado a F2 y a mí con mal sabor [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='series_toc'><h4>Tabla de contenido de "Volver a la vida"</h4><br/><ol><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/11/f2-el-informatico-y-los-calcetines-negros/' title='F2 el informático y los calcetines negros'>F2 el informático y los calcetines negros</a></li><li>Persistencia informática</li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/12/el-colombiano-puede-ser/' title='El colombiano puede ser'>El colombiano puede ser</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2009/04/calentura-uruguaya/' title='Calentura uruguaya'>Calentura uruguaya</a></li></ol></div> <p>Justo en esta época conocí a Héctor Cruz, el colombiano divino, sólo que aún no era consciente yo de sus sobresalientes condiciones, no le prestaba la atención que merecía y aunque ya nos habíamos acostado, la historia con el informático era prioritaria.</p>
<p>La calamitosa experiencia nos había dejado a F2 y a mí con mal sabor de boca. Muchas expectativas y poca realización, un jarro de agua fría para nuestra incipiente aventura. Un día de poco trabajo, F2 vino a buscarme<span id="more-72"></span> dispuesto a mejorar su puntuación. Fuimos a un despacho vacío, me coloqué encima de la mesa bien sentadita y F2 me penetró con más maña que en nuestro último encuentro, pero…</p>
<p>- Voces, se oyen voces.- me dice. Y procede a retirarse.</p>
<p>- Tengo miedo.- dijo.</p>
<p>- En otra ocasión.</p>
<p> Y se fue.</p>
<p>No se dio cuenta, el muy cretino, claro que no, que yo estaba a punto de correrme, pero esos detalles le venían grandes al informático.</p>
<p>Este nuevo descalabró nos hizo perseverar, por narices teníamos que conseguir algún resultado decente. De nuevo el chat, de nuevo una cita. Esta vez en un hotel cercano. Por fortuna, como F2 decidió ducharse antes de empezar, me ahorro el doloroso tema de los calcetines.</p>
<p>Más relajado que las veces anteriores, su rendimiento fue mucho mejor. Un polvo más para mí, si lo comparaba con otros que había disfrutado en el pasado, pero al menos gratificante, volví al trabajo muy contenta.</p>
<p>Volvió a requerirme en el chat, ahora con más bríos, envalentonado con la notoria mejoría experimentada en el último escarceo.</p>
<p>- ¿Estás ahí?</p>
<p> Me invitó a otro cuarto de baño, uno recoleto y poco transitado que servía de almacén para la fregona y los productos de limpieza. Me sentó en el lavabo y me penetró con fuerza. Las caderas de F2 tenían ritmo.</p>
<p>¡Por fin!</p>
<p>Ese si que contó F2, ese está entre los buenos.</p>
 <div class='series_links'><a href='http://catalogodesementales.com/2008/11/f2-el-informatico-y-los-calcetines-negros/' title='F2 el informático y los calcetines negros'>Leer el anterior post de "Volver a la vida"<br/><br/></a> <a href='http://catalogodesementales.com/2008/12/el-colombiano-puede-ser/' title='El colombiano puede ser'>Leer el siguiente post de "Volver a la vida"<br/><br/></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>F2 el informático y los calcetines negros</title>
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		<pubDate>Mon, 24 Nov 2008 20:59:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>isabel</dc:creator>
				<category><![CDATA[013 Volver a la vida]]></category>
		<category><![CDATA[F2]]></category>

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		<description><![CDATA[Haber escapado de mi cautiverio con Coronel me proporcionó al principio una gran sensación de libertad. No estaba triste, no sentía dolor, no había en mi sentimiento alguno de pérdida, solo un enorme alivio. No consideraba mi matrimonio fallido como un fracaso, porque escapar de la condena de vida que suponía estar a su lado, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='series_toc'><h4>Tabla de contenido de "Volver a la vida"</h4><br/><ol><li>F2 el informático y los calcetines negros</li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/12/persistencia-informatica/' title='Persistencia informática'>Persistencia informática</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/12/el-colombiano-puede-ser/' title='El colombiano puede ser'>El colombiano puede ser</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2009/04/calentura-uruguaya/' title='Calentura uruguaya'>Calentura uruguaya</a></li></ol></div> <p>Haber escapado de mi cautiverio con Coronel me proporcionó al principio una gran sensación de libertad. No estaba triste, no sentía dolor, no había en mi sentimiento alguno de pérdida, solo un enorme alivio. No consideraba mi matrimonio fallido como un fracaso, porque escapar de la condena de vida que suponía estar a su lado, sólo puedo considerarlo un éxito.</p>
<p>No había nada que salvar entre nosotros, por eso, porque sabía que nada perdía, que nada dejaba atrás, me sentía liberada y no vencida. No había quedado atrapada en su infierno y ese era mi triunfo y el camino de la recuperación.</p>
<p>Sí quedaron secuelas, como os he contado ya, había acabado con mis reservas literalmente, había perdido catorce kilos, la ropa me venía grande, había dejado de arreglarme y francamente no me encontraba atractiva. Pero no tenía tiempo para la melancolía, no podía pararme en la autocompasión, tenía que poner los papeles de la separación en orden y seguir con mi vida. Tardé un año en volver a tener un aspecto normal, en volver a reconocerme tal como era, en recobrar mi imagen en el espejo y mi sonrisa.</p>
<p>Tener una nueva relación costó lo suyo. Sucedió en el ámbito laboral<span id="more-71"></span>, supongo que porque, dadas las circunstancias, más que buscar nuevas aventuras, lo más que me permitía mi aún maltrecho ánimo, era dejarme querer. Así irrumpió en escena F2, un informático gran aficionado a esa tecla de función. Moreno, estatura media, ojos marrones, aspecto corriente, absoluta mediocridad estadística.</p>
<p>F2 se dedicaba a lo suyo sin entusiasmo, con amargura, se sentía incomprendido en el proceloso mar profesional, y otro tanto le sucedía en la vertiente familiar. La vida le atormentaba, las responsabilidades le venían grandes, una hija recién nacida, una convivencia rutinaria con su mujer, su horario insufrible de ocho anodinas horas, todo se cernía amenazante sobre él.</p>
<p>Ese fue el film que me colocó. Gracias al maravilloso invento del Messenger, peligrosísimo y silencioso ladrón de tiempo en miles de puestos de trabajo de todo el mundo, nuestra relación avanzó deprisa y pasó, de lo puramente laboral, a lo personal.</p>
<p>F2 se transformaba en el chat. Allí era atrevido, morboso y genial, abandonaba su insignificancia y su falta de misterio, para convertirse en un hombre deseable.</p>
<p>Durante un año fue mi único contacto admitido en el chat, pues yo no tenía veleidades tecnológicas que me impulsaran a utilizar ese medio para otros usos. Ahora, por el contrario, soy una buena usuaria del servicio.</p>
<p>A lo que interesa, F2 se conectaba nada más llegar y se colaba en mi ordenador a darme los buenos días.</p>
<p>- Así tenemos más intimidad- me decía.</p>
<p>Después se desmelenó y pasó a conversaciones más osadas.</p>
<p>- Quiero tenerte desnuda -¿Te gustaría que tocara tu coñito mientras te corres?</p>
<p>La cosa tenía su morbo y su descaro, despertó mi interés. Algo me decía que aquella ficción informática no sería superada por la realidad, pero sentía curiosidad, de modo que contestaba a sus requerimientos avivando sus ganas.</p>
<p>F2 y yo quedamos para follar. El lugar elegido fue la casa en obras de una conocida mía, especializada en hombres casados, que nos cedió una cama con mucho amor.</p>
<p>F2 fracasó rotundamente.</p>
<p>Como comienzo nefasto, se dejó puestos sus calcetines negros tipo ejecutivo, bien subiditos.</p>
<p>Si alguna lectora ha contemplado una imagen similar, ya sabe a que me refiero, y cual es el efecto que provoca semejante visión, en una sensible retina femenina. Yo, que soy de la liga protectora del ego masculino, ya lo sabéis, sabe Dios porqué razón, no fui capaz de decirle, que procediera por favor a deleitarme con un desnudo integral ¡Joder, tío, quítate los calcetines! A mitad de coito, a F2 le asaltó una llorera incontrolable.</p>
<p>-Hostia, lo mal que folla y ahora se pone a llorar con los calcetines puestos- pensé.</p>
<p>-“No puedo correrme dentro, cielo, no pueeeeedooooooo”.</p>
<p>Decía con gran desconsuelo, sin motivo, porque nadie le había exigido nada de eso. Me levanté de la cama bruscamente y de mala leche, pues el parón había echado a perder el flojo orgasmo que estaba a punto de conseguir, después de mucha concentración.</p>
<p>Me fui al baño a refrescarme mientras se le pasaba el berrinche. Mi Pepito Grillo, siempre tan buen samaritano me dijo,</p>
<p>- Anda guapa, vuelve allí y sálvale el culo a F2, seguro que se te ocurre algo</p>
<p>Respiré hondo y volví dispuesta a terminar lo empezado. Tuvimos un final poco apoteósico, pero al menos rematamos.</p>
 <div class='series_links'> <a href='http://catalogodesementales.com/2008/12/persistencia-informatica/' title='Persistencia informática'>Leer el siguiente post de "Volver a la vida"<br/><br/></a></div>]]></content:encoded>
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