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	<title>Catálogo de Sementales &#187; 012 No es para siempre</title>
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	<description>Un repaso a la historia de cuarenta y cinco amantes</description>
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		<title>Pagar en carne</title>
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		<pubDate>Thu, 20 Nov 2008 19:36:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>isabel</dc:creator>
				<category><![CDATA[012 No es para siempre]]></category>
		<category><![CDATA[Coronel]]></category>

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		<description><![CDATA[Mandé a mi hijo unos días a la playa con mis padres y quedé con Coronel. Subí a su coche, me encontraba francamente mal.
- ¿Te importa que solo te masturbe?- Le dije con un hilo de voz.
- No, no me importa –contestó nervioso y a sabiendas de que yo sólo sería capaz de llegar ahí.
Aparcó el coche [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='series_toc'><h4>Tabla de contenido de "No es para siempre"</h4><br/><ol><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/10/el-primer-asalto/' title='El primer asalto'>El primer asalto</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/10/la-dulce-roser/' title='La dulce Roser'>La dulce Roser</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/11/el-primer-verano/' title='El primer verano'>El primer verano</a></li><li>Pagar en carne</li></ol></div> <p>Mandé a mi hijo unos días a la playa con mis padres y quedé con Coronel. Subí a su coche, me encontraba francamente mal.<br />
- ¿Te importa que solo te masturbe?- Le dije con un hilo de voz.<br />
- No, no me importa –contestó nervioso y a sabiendas de que yo sólo sería capaz de llegar ahí.</p>
<p>Aparcó el coche en un lugar resguardado. Llorando, mirando hacia la derecha, con asco y grima, viví el momento más vejatorio de toda mi vida.</p>
<p>Coronel se corrió mientras me decía: “Cariño, te quiero”.</p>
<p>Yo lloraba, pensaba que si aquello era el precio por tener a salvo a mi hijo, por degradante que fuera, bien estaba.</p>
<p>Al terminar me arrastré hasta<span id="more-70"></span> la cafetería, Roser se acercó enseguida al verme entrar. Tenía los ojos hinchados, rojos y aún lagrimosos. Se lo conté.-Bonito episodio.- pensé. Roser no se espantó.</p>
<p>- Niña, vamos y lo denuncias.-dijo ella enrabietada.</p>
<p>- No puedo, tiene una orden de alejamiento oficial y yo me he subido en su coche voluntariamente… ¿Cómo les voy a decir a los de los juzgados que tengo miedo de un hombre al cual masturbo?</p>
<p>Roser no supo que decirme, yo estaba destrozada.</p>
<p>A los dos días Coronel me llamó para pedir más, para cobrarse el resto.</p>
<p>Yo había llegado al límite.</p>
<p>- El niño esta con mis padres, ésta es la dirección… Ve y recoge a tu hijo, yo no voy a volver a hacer nada más.</p>
<p>El hijo de puta de Coronel no fue a por su hijo.</p>
<p>Teníamos pendiente un juicio por malos tratos, lo había demandado hacía meses. Días antes de la vista me llamó la abogada de Coronel, quería entrevistarse conmigo. Cuando llegué a su despacho me mostró el video. Coronel me había grabado el día de la masturbación. No hubo juicio. Coronel ganaba otro combate, uno muy importante.</p>
<p>La familia de Coronel no sabía nada de la marcha de los acontecimientos, me encontré con la mujer de mi ex cuñado, el único sensato del clan y me preguntó con candidez qué que tal nos iban las cosas.</p>
<p>El padre de Coronel acabó por tomar consciencia de la situación, se llevó a su hijo a trabajar a Madrid y le abrió cuenta en un psiquiatra. Desapareció Paco Borja durante un tiempo, un período balsámico que lo hizo volver más tranquilo, más persona.</p>
<p>Aborrecido Coronel:<br />
La vida te pondrá en tu sitio, esta tortilla se dará la vuelta. Tenemos un hijo en común, un don del cielo, un niño fabuloso. Cuando tu hijo crezca, habrás perdido la rastrera moneda de cambio que gastas para anularme y ganar en estas batallas.</p>
<p> </p>
 <div class='series_links'><a href='http://catalogodesementales.com/2008/11/el-primer-verano/' title='El primer verano'>Leer el anterior post de "No es para siempre"<br/><br/></a> </div>]]></content:encoded>
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		<title>El primer verano</title>
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		<pubDate>Thu, 06 Nov 2008 20:50:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>isabel</dc:creator>
				<category><![CDATA[012 No es para siempre]]></category>
		<category><![CDATA[Coronel]]></category>

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		<description><![CDATA[Se acercaba el verano y Coronel, ninguneando nuestro acuerdo privado, solicitó hacer efectivos sus quince días de vacaciones estivales con el niño. Nuestro hijo no había dormido fuera de casa ni un solo día, tenía tres años.
Le conté que se iba de vacaciones con papá, se lo conté bonito y divertido para que no le supusiera [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='series_toc'><h4>Tabla de contenido de "No es para siempre"</h4><br/><ol><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/10/el-primer-asalto/' title='El primer asalto'>El primer asalto</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/10/la-dulce-roser/' title='La dulce Roser'>La dulce Roser</a></li><li>El primer verano</li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/11/pagar-en-carne/' title='Pagar en carne'>Pagar en carne</a></li></ol></div> <p>Se acercaba el verano y Coronel, ninguneando nuestro acuerdo privado, solicitó hacer efectivos sus quince días de vacaciones estivales con el niño. Nuestro hijo no había dormido fuera de casa ni un solo día, tenía tres años.</p>
<p>Le conté que se iba de vacaciones con papá, se lo conté<span id="more-69"></span> bonito y divertido para que no le supusiera sufrimiento alguno, pero se agarró a mí, se me enganchó a la ropa, llorando, suplicando que su padre no se lo llevara, pidiendo quedarse por favor, arañándome de la fuerza con que se me sujetaba.</p>
<p>No puedo describir la amargura de ese momento, solo alguna madre o padre que haya pasado por algo semejante podrá entenderme bien. Tenía que encontrar una solución alternativa. Más de dos semanas pasé dándole vueltas al tema hasta que me armé de valor y llamé a Coronel.</p>
<p>- A ver cabrón, tu me dijiste una vez que mi hijo era mi talón de Aquiles y yo el tuyo. ¿Dime qué quieres? ¿Qué quieres a cambio de que  el niño no se vaya?  Y vienes a verlo si quieres cuando tú digas…</p>
<p>Yo sabía que aquello era una treta, que no quería llevarse al niño de vacaciones, lo sabía, se haría atrás, pero ¿Y si me equivocaba? Maldito miedo…</p>
<p>- Tú sabes lo que yo quiero… Mira, pactamos hasta Navidad, cada quince días o una semana te acuestas conmigo y yo no voy a por el niño.</p>
<p> Me callé.</p>
<p>- ¿Me oyes?</p>
<p> Si Coronel, te oía perfectamente, preferiría no haberte oído.</p>
<p>-  No puedo.-le dije llorando.</p>
<p>- ¿Quieres descontármelo de la pensión? Si quieres dejas de pasarla ese tiempo o lo que consideres.</p>
<p>- ¡No quiero pensión!, ¡tú sabes lo que yo quiero!</p>
<p>- ¿Me firmaras en un papel que no te llevaras al niño?</p>
<p>- Sí, te lo firmaré.</p>
<p> </p>
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		<title>La dulce Roser</title>
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		<pubDate>Wed, 29 Oct 2008 19:46:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>isabel</dc:creator>
				<category><![CDATA[012 No es para siempre]]></category>
		<category><![CDATA[Coronel]]></category>

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		<description><![CDATA[Comenzaba el tiempo de la recuperación, despacio, muy despacio volví a ser yo. Costó mucho que ganara kilos, que durmiera en condiciones, que no me sobresaltara en cada esquina, que no saliera del zaguán de puntillas mirando a un lado y a otro, que no tuviera que vigilar el fax de la oficina, que no [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='series_toc'><h4>Tabla de contenido de "No es para siempre"</h4><br/><ol><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/10/el-primer-asalto/' title='El primer asalto'>El primer asalto</a></li><li>La dulce Roser</li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/11/el-primer-verano/' title='El primer verano'>El primer verano</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/11/pagar-en-carne/' title='Pagar en carne'>Pagar en carne</a></li></ol></div> <p>Comenzaba el tiempo de la recuperación, despacio, muy despacio volví a ser yo. Costó mucho que ganara kilos, que durmiera en condiciones, que no me sobresaltara en cada esquina, que no saliera del zaguán de puntillas mirando a un lado y a otro, que no tuviera que vigilar el fax de la oficina, que no tuviera que dejar el móvil en silencio o desconectado durante horas, que pudiera tirar de la cadena como todo el mundo, que mi hijo probara el sabor del cola-cao de toda la vida, que ir a la peluquería no fuera una misión de alto riesgo, que el maquillaje dejara de ser pecado, que el largo de las faldas me trajera sin cuidado, que no contara cuantos botones de la camisa llevaba sin abrochar, que pudiera hablar con el dependiente de un comercio en charla amigable sin ser considerada una puta por ello…<span id="more-68"></span></p>
<p>La época de mi separación siempre me trae las imágenes de una cafetería que estaba bajo de casa, frecuentaba yo el “Dantés” y allí pasaba ratos de reflexión, para evitarles mi perpetua cara larga a mis padres.</p>
<p>Regentaba el lugar Roser, una mujer de una pieza, de las de pelo largo recogido en moño cuidadoso y tirante, de fortaleza corporal, de vida sembrada de dolores y de heridas cicatrizadas a la fuerza, de delantal grasiento y conciencia reluciente.</p>
<p>Me tomé allí un café para meditar sobre la fortuna que me estaba costando mi abogado, otro para meditar sobre el coste económico inalcanzable que suponía pretender la nulidad eclesiástica, otro para concentrarme en afinar el presupuesto ahora que empezaba el colegio…</p>
<p>Tomé muchos cafés.</p>
<p>A fuerza de pasar ratos allí, acabamos por intercambiar cromos la dueña y yo, mis historias por las suyas, tenía ella también una buena colección.</p>
<p>En lo que respecta a mi exmarido, Roser se convirtió en una especie de guardaespaldas para mi, para ella Coronel adquirió la categoría de símbolo universal, representación viva de los varones opresores.</p>
<p>Un día en el que Coronel andaba de vigilancia tras mis pasos, me vio entrar en el “Dantes”. No tardó ni un segundo en llamarme al móvil.</p>
<p>- Sal, te he visto entrar en ese bar.</p>
<p>Me esperaba en el coche, aparcado a la puerta, pero no me vio salir a mí. Roser se adelantó.</p>
<p>Armada de litros de adrenalina acumulados en una vida de sometimiento a diversos machos dominantes, se encaminó hasta el coche.</p>
<p>Impresionaba verla.</p>
<p>-¡Hijo de la gran puta! ¡Te voy a pelar los huevos!</p>
<p>Decía Roser, mientras se secaba las manos con fuerza en el grasiento delantal. De cero a cien en cuatro segundos, el coche despegó del suelo. Al poco otra llamada de Coronel,</p>
<p>-¡¿Y esta quien coño es?! ¡Os mato a las dooooos!</p>
<p>Sí a las dos, pero a poder ser lejos de Roser…</p>
 <div class='series_links'><a href='http://catalogodesementales.com/2008/10/el-primer-asalto/' title='El primer asalto'>Leer el anterior post de "No es para siempre"<br/><br/></a> <a href='http://catalogodesementales.com/2008/11/el-primer-verano/' title='El primer verano'>Leer el siguiente post de "No es para siempre"<br/><br/></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>El primer asalto</title>
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		<pubDate>Tue, 28 Oct 2008 20:37:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>isabel</dc:creator>
				<category><![CDATA[012 No es para siempre]]></category>
		<category><![CDATA[Coronel]]></category>

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		<description><![CDATA[Coronel pasó un tiempo llorando, un tiempo de desconsuelo, un tiempo de diez llamadas al día a mi móvil. Me suplicaba que volviera, una y otra vez. Dos o tres meses de aflicción y de ruegos. No hubo respuesta afirmativa por mi parte, estaba segura de lo que había hecho, y en esa posición me iba [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='series_toc'><h4>Tabla de contenido de "No es para siempre"</h4><br/><ol><li>El primer asalto</li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/10/la-dulce-roser/' title='La dulce Roser'>La dulce Roser</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/11/el-primer-verano/' title='El primer verano'>El primer verano</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/11/pagar-en-carne/' title='Pagar en carne'>Pagar en carne</a></li></ol></div> <p>Coronel pasó un tiempo llorando, un tiempo de desconsuelo, un tiempo de diez llamadas al día a mi móvil. Me suplicaba que volviera, una y otra vez. Dos o tres meses de aflicción y de ruegos. No hubo respuesta afirmativa por mi parte, estaba<span id="more-67"></span> segura de lo que había hecho, y en esa posición me iba a mantener. Cuando se dio cuenta de que no cedería, cambió de estrategia.</p>
<p>Siguieron las llamadas pero varió notablemente su contenido, amenazas e insultos de grueso calibre.</p>
<p>- ¡Hija de la gran puta! ¡Te voy a matar! ¡Te voy a quitar a tu hijo y me lo voy a llevar a Brasil!</p>
<p>En lo que tenía que ver conmigo, me daba ocho que ochenta, lo que dijera, pero si algo afectaba al niño, empezaba a preocuparme. No lo creía capaz de agresiones físicas, ni de salir de España en plan padre secuestrador, pero sí sabía que se serviría de otros métodos para ejercer presión.</p>
<p>Le era fácil acceder a mi entorno familiar y profesional y dedicarse a montar numeritos bochornosos. Se presentaba en el parque cuando yo estaba con mi hijo y me decía.</p>
<p>-O me das un beso, o te monto el espectáculo del siglo delante de todos sus amigos.</p>
<p>Y yo le besaba para evitar que se liara. Me mandaba  faxes al trabajo, más de veinte personas tenían acceso al fax y a los escritos poco sutiles que me dirigía. Me esperaba en cualquier esquina y a cualquier hora. Llamó a toda mi familia para insultarlos, mi padre, mi madre, mis hermanos…</p>
<p>La separación legal seguía su curso. Llegó el momento en que el juez tenía que establecer las medidas provisionales, designaba en ellas el derecho a visitas del padre. Tuve mucho miedo. Me sentía incapaz de dejar al niño solo con él.</p>
<p>El juez permitía mi asistencia, de modo que decidí estar presente todo el tiempo. Fue un horror. Los momentos que se había estipulado, le correspondían para ver a su hijo los compartíamos. El niño los pasaba jugando, yo acumulando ira.</p>
<p>Nuestro hijo se entretenía en el parque y Coronel entre tanto me humillaba, me insultaba, me besaba, me tocaba… Yo callaba. Tengo dentro un almacén de rabia que aún no he descargado contra él y que controlo como una mina enterrada, un artefacto presto a la explosión que duerme, pero que no está desactivado.</p>
<p>Cualquier táctica a la que recurriera se volvía en mi contra, él pensaba más y más rápido que yo, todo su tiempo se destinaba a un único objetivo: joderme la vida.</p>
<p>Mis veinticuatro horas debían dar para más, tenía que trabajar, cuidar al niño, recuperar la normalidad, la relación con mi familia y mis amigos. Yo quería apartarlo de mi mente, él  se concentraba en mantenerme presente.</p>
<p>Llegó el día del juicio. Al juzgado de familia, Coronel llegó con su abogada, solo. Yo bien acompañada de testigos, gracias a sus desmanes y a su indiscreción, medio barrio podría haberse personado a cantar sus gestas.</p>
<p>Tras el juicio, Coronel suplicó que llegáramos a un acuerdo antes de que el juez se pronunciara. Yo temía tanto lo que pudiera decidirse en lo referente al derecho de visitas, que acepté hablar.</p>
<p>Nos reunimos con los abogados presentes. Yo ya no contaba con la abogada matrimonialista con la que había contactado en principio, no podía costeármela, supongo que ella me hubiera convencido para no ceder.</p>
<p>No me quejo de la representación legal que tuve, ni culpo a otros de las consecuencias de mis decisiones, decidí lo que mejor consideré entonces.</p>
<p>Coronel abrió la boca y se oyó el sonido de una caja registradora, de una calculadora que minimizaba la pensión base al, límite de n partido infinito, es decir, a cero. En mi cabeza solo estaba mi hijo, ocupándolo todo, borrando las cifras, borrando la sangre fría para la negociación, el interés…</p>
<p>Nuestros objetivos eran totalmente diferentes. Cada uno tuvo lo suyo. Él solo vería al niño en fines de semana, uno de cada dos, sin pernocta, en el horario establecido, con las condiciones de recogida y entrega señaladas.</p>
<p>Yo renunciaba al dinero y al patrimonio, salvo los doscientos euros que se fijaban para su hijo, para su manutención. Dada su situación económica la cifra resultaba irrisoria, de vergüenza, y muy inferior a la que el juez habría estimado.</p>
<p>Mediado el 2006 íbamos por los doscientos treinta euros que no han variado.</p>
<p>Coronel salió victorioso de la reunión, como un piel roja con la cabellera de un estúpido rostro pálido, el mío, en sus manos.</p>
<p>Él tenía el dinero y yo alivio.</p>
 <div class='series_links'> <a href='http://catalogodesementales.com/2008/10/la-dulce-roser/' title='La dulce Roser'>Leer el siguiente post de "No es para siempre"<br/><br/></a></div>]]></content:encoded>
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