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	<title>Catálogo de Sementales &#187; isabel</title>
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	<description>Un repaso a la historia de cuarenta y cinco amantes</description>
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		<title>Arritmias de amor, o te fuiste con una rubia</title>
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		<pubDate>Tue, 25 Aug 2009 21:46:26 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[014 Héctor Cruz o hasta aquí hemos llegado]]></category>
		<category><![CDATA[Héctor Cruz]]></category>

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		<description><![CDATA[Una historia de amor y de arritmias, dos años que pasas tu persiguiéndome, dos que te persigo yo. Tú los dos primeros, yo los dos últimos.
Hace poco me llamó Héctor por teléfono.
-Mi amor, es que ahora estoy saliendo con una chica.
No conozco los motivos, no me los diste y no te los pregunté, de tu [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='series_toc'><h4>Tabla de contenido de "Héctor Cruz, o hasta aquí hemos llegado"</h4><br/><ol><li><a href='http://catalogodesementales.com/2009/07/mi-querido-sudaca/' title='Mi querido sudaca'>Mi querido sudaca</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2009/08/ver-lo-que-tienes-delante-o-cogiendo-en-el-parque/' title='Ver lo que tienes delante, o cogiendo en el parque'>Ver lo que tienes delante, o cogiendo en el parque</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2009/08/en-un-cajero/' title='En un cajero'>En un cajero</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2009/08/necesitabas-oirme/' title='Necesitabas oirme'>Necesitabas oirme</a></li><li>Arritmias de amor, o te fuiste con una rubia</li></ol></div> <p>Una historia de amor y de arritmias, dos años que pasas tu persiguiéndome, dos que te persigo yo. Tú los dos primeros, yo los dos últimos.</p>
<p>Hace poco me llamó Héctor por teléfono.</p>
<p>-Mi amor, es que ahora estoy saliendo con una chica.</p>
<p>No conozco los motivos, no me los diste y no te los pregunté, de tu camino, eres el único dueño.</p>
<p>Luego, cosas de la vida, por casualidad, si es que existe, he vuelto a <span id="more-79"></span>verte dos veces. Y eso que no quiero y que me hace daño.</p>
<p>Una en plena calle, tú en una acera, yo en otra, ahora que ya no trabajas cerca, ahora que no tenemos porqué coincidir, y sin saludar cada uno a lo suyo.</p>
<p>La otra en un parque infantil, lugar que no sueles frecuentar, yo sí, allí, con mi niño y no se con cuantos papas más con su hijos, compañeros de clase del mío. Yo a distancia prudente, tu discutiendo acalorado con una rubia.</p>
<p>Dicen por ahí que esta relación nuestra no ha terminado, cosas de la esotérica, pero yo, peladito, que aún no te he olvidado, que daría algo por tenerte, prefiero no tener fe y seguir mi camino, aunque el camino, momentáneamente, esté triste sin ti.</p>
<p>Hoy he leído algo muy curioso que me reafirma en mi defensa del “optimismo práctico”, una sabia historia oriental que habla del bambú. Ante vientos fuertes, el bambú se arquea, con gran flexibilidad, se dobla. El viento lo abate, lo hace tocar el suelo, pero sólo lo rinde momentáneamente. En cuanto el temporal cesa, el bambú, dúctil, magníficamente elástico, recobra su posición.</p>
<p>Me dejaré mecer por el viento también yo, hasta que pueda ponerme de nuevo en pie, firme y restablecida. Quedan nuevos mundos que conocer.</p>
 <div class='series_links'><a href='http://catalogodesementales.com/2009/08/necesitabas-oirme/' title='Necesitabas oirme'>Leer el anterior post de "Héctor Cruz, o hasta aquí hemos llegado"<br/><br/></a> </div>]]></content:encoded>
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		<title>Necesitabas oirme</title>
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		<pubDate>Fri, 21 Aug 2009 12:25:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>isabel</dc:creator>
				<category><![CDATA[014 Héctor Cruz o hasta aquí hemos llegado]]></category>
		<category><![CDATA[Héctor Cruz]]></category>

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		<description><![CDATA[
Fuimos a cenar juntos cuatro veces, al teatro una y compartimos tres días de vacaciones.
Contados los tengo, mi amor, contados, qué dolor.
Vacaciones maravillosas en la playa, bailando merengue en el malecón, abrazados como novios. Nunca hemos estado más cerca que en esos días. Dormimos juntos y abrazados, comimos, bebimos e hicimos el amor. Pero hubo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='series_toc'><h4>Tabla de contenido de "Héctor Cruz, o hasta aquí hemos llegado"</h4><br/><ol><li><a href='http://catalogodesementales.com/2009/07/mi-querido-sudaca/' title='Mi querido sudaca'>Mi querido sudaca</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2009/08/ver-lo-que-tienes-delante-o-cogiendo-en-el-parque/' title='Ver lo que tienes delante, o cogiendo en el parque'>Ver lo que tienes delante, o cogiendo en el parque</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2009/08/en-un-cajero/' title='En un cajero'>En un cajero</a></li><li>Necesitabas oirme</li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2009/08/arritmias-de-amor-o-te-fuiste-con-una-rubia/' title='Arritmias de amor, o te fuiste con una rubia'>Arritmias de amor, o te fuiste con una rubia</a></li></ol></div> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;">
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;">Fuimos a cenar juntos cuatro veces, al teatro una y compartimos tres días de vacaciones.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;">Contados los tengo, mi amor, contados, qué dolor.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;">Vacaciones maravillosas en la playa, bailando merengue en el malecón, abrazados como novios. Nunca hemos estado más cerca que en esos días. Dormimos juntos y abrazados, comimos, bebimos e hicimos el amor. Pero hubo que volver.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;">Leí el otro día “Todos bailan salsa en el malecón, pero el malecón está triste porque tu no estas” buena letra para una canción de final de verano, una canción de despedida…<span id="more-78"></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;">
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;">Te quería. Aunque hubiera de reducirse lo nuestro a los encuentros en tu casa, con el dolor de ver siempre las mismas paredes, pero con la gloriosa recompensa de tus besos y tus abrazos, que hubiera querido inacabables.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;">Aunque nos viéramos cuando tú querías, al ritmo de tu agenda y tus ganas. Qué importa, yo te espero. Aunque pasaras semanas sin llamar y sólo al coincidir en la calle se propiciara un nuevo encuentro. Qué importa, yo te llamo, yo te busco.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;">Y yo seguía negando mis sentimientos, seguía limitándolos a un rollo sobre el que mantenía el control.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"> Eso me decía hasta que volviste a tu tierra. Te ibas por un mes. ¿Quién espera un mes a ver si vuelves o te quedas allí? Yo espero, aguantándome las lágrimas y la pena, dándome cuenta por fin de que no puedo engañarme.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;"> Volviste ¡bendito seas! Y nada más tocar suelo patrio me llamaste, porque querías oírme, necesitabas oírme. Y me trajiste un collar de artesanía colombiana, que guardo como un tesoro.</p>
 <div class='series_links'><a href='http://catalogodesementales.com/2009/08/en-un-cajero/' title='En un cajero'>Leer el anterior post de "Héctor Cruz, o hasta aquí hemos llegado"<br/><br/></a> <a href='http://catalogodesementales.com/2009/08/arritmias-de-amor-o-te-fuiste-con-una-rubia/' title='Arritmias de amor, o te fuiste con una rubia'>Leer el siguiente post de "Héctor Cruz, o hasta aquí hemos llegado"<br/><br/></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>En un cajero</title>
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		<pubDate>Sun, 16 Aug 2009 23:11:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>isabel</dc:creator>
				<category><![CDATA[014 Héctor Cruz o hasta aquí hemos llegado]]></category>
		<category><![CDATA[Héctor Cruz]]></category>

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		<description><![CDATA[Provoqué encuentros que pasaron por fortuitos, muchas veces, para poder estar con él.
En una ocasión, viéndolo a lo lejos, crucé la calle hasta la acera en que se encontraba, pero en lugar de dirigirme hacia él, me metí en un cajero de una sucursal bancaria que quedaba muy cerca.
Llevaba puestas las gafas de sol, y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='series_toc'><h4>Tabla de contenido de "Héctor Cruz, o hasta aquí hemos llegado"</h4><br/><ol><li><a href='http://catalogodesementales.com/2009/07/mi-querido-sudaca/' title='Mi querido sudaca'>Mi querido sudaca</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2009/08/ver-lo-que-tienes-delante-o-cogiendo-en-el-parque/' title='Ver lo que tienes delante, o cogiendo en el parque'>Ver lo que tienes delante, o cogiendo en el parque</a></li><li>En un cajero</li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2009/08/necesitabas-oirme/' title='Necesitabas oirme'>Necesitabas oirme</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2009/08/arritmias-de-amor-o-te-fuiste-con-una-rubia/' title='Arritmias de amor, o te fuiste con una rubia'>Arritmias de amor, o te fuiste con una rubia</a></li></ol></div> <p>Provoqué encuentros que pasaron por fortuitos, muchas veces, para poder estar con él.</p>
<p>En una ocasión, viéndolo a lo lejos, crucé la calle hasta la acera en que se encontraba, pero en lugar de dirigirme hacia él, me metí en un cajero de una sucursal bancaria que quedaba muy cerca.</p>
<p>Llevaba puestas las gafas de sol, y podía ver que me miraba sin delatarme. Me deseaba. Ya en el cajero,<span id="more-77"></span>metí mi visa en la ranura. Héctor abrió la puerta a mi espalda, con un manotazo a modo de vaquero entrando en la taberna.</p>
<p>Yo tecleaba nerviosa, dándole a los números sin atinar, sin saber que coño de código marcaba. Cruz me cogió por la espalda, fingí sorpresa.</p>
<p>- ¡Ay! ¡Por Dios! ¿Qué haces aquí?</p>
<p>Yo de espaldas, mirando al cajero y él inmovilizándome, apretando su pene contra mi trasero, respirando con dificultad, poniéndome a mil, mientras la tarjeta, que se había vuelto loca, entraba y salía de aquella máquina infernal.</p>
<p>Una cámara de seguridad estaba grabando, nos disuadió y paramos, pero el calentón me sirvió en bandeja al erecto colombiano al día siguiente, con el apetito abierto.</p>
<p>Por cierto, nos tienen grabados, pero la verdad, me importa un pimiento lo que hayan hecho con la cinta, por mí, que disfruten con la filmación.</p>
<p>Por más que deseara tenerlo, sabía que Héctor no podía ser más que un hombre de paso, difícilmente se convertiría la nuestra en una relación estable. Él soltero, pero con cargas familiares en su país, yo madre hiperprotectora y celosa de la intimidad de mi hijo, condenados a un idilio inestable, aunque en mis anhelos permanente.</p>
<p>Además ¿qué sabía yo ciertamente de él?, ningún contrapunto para averiguar si sus historias colombianas eran ciertas, podía ser el hijo de un abogado respetabilísimo, como él afirmaba, o bien, un narco huido refugiado en el anonimato español. Fuera quien fuera, quería que siguiera conmigo. Sí, quería envejecer con él, que fuéramos amantes de por vida, sin pedirnos cuentas, sin hacernos daño, sin exigirnos más allá de nuestros encuentros ¡Tener cien años y seguir abrazándonos! Tonterías, sólo tonterías de ingenua enamorada.</p>
 <div class='series_links'><a href='http://catalogodesementales.com/2009/08/ver-lo-que-tienes-delante-o-cogiendo-en-el-parque/' title='Ver lo que tienes delante, o cogiendo en el parque'>Leer el anterior post de "Héctor Cruz, o hasta aquí hemos llegado"<br/><br/></a> <a href='http://catalogodesementales.com/2009/08/necesitabas-oirme/' title='Necesitabas oirme'>Leer el siguiente post de "Héctor Cruz, o hasta aquí hemos llegado"<br/><br/></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>Ver lo que tienes delante, o cogiendo en el parque</title>
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		<pubDate>Thu, 06 Aug 2009 18:55:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>isabel</dc:creator>
				<category><![CDATA[014 Héctor Cruz o hasta aquí hemos llegado]]></category>
		<category><![CDATA[Héctor Cruz]]></category>

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		<description><![CDATA[Durante dos años tuvimos una relación puramente sexual. Nos veíamos siempre en su casa y follábamos. Poco a poco la cosa fue cambiando y comenzamos también a hacer el amor.
En los inicios, Héctor fue para mí, un sustitutivo con que conjurar la atracción que sentía por F2, un hombre que no me correspondía. A fuerza [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='series_toc'><h4>Tabla de contenido de "Héctor Cruz, o hasta aquí hemos llegado"</h4><br/><ol><li><a href='http://catalogodesementales.com/2009/07/mi-querido-sudaca/' title='Mi querido sudaca'>Mi querido sudaca</a></li><li>Ver lo que tienes delante, o cogiendo en el parque</li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2009/08/en-un-cajero/' title='En un cajero'>En un cajero</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2009/08/necesitabas-oirme/' title='Necesitabas oirme'>Necesitabas oirme</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2009/08/arritmias-de-amor-o-te-fuiste-con-una-rubia/' title='Arritmias de amor, o te fuiste con una rubia'>Arritmias de amor, o te fuiste con una rubia</a></li></ol></div> <p>Durante dos años tuvimos una relación puramente sexual. Nos veíamos siempre en su casa y follábamos. Poco a poco la cosa fue cambiando y comenzamos también a hacer el amor.</p>
<p>En los inicios, Héctor fue para mí, un sustitutivo con que conjurar la atracción que sentía por F2, un hombre que no me correspondía. A fuerza de que el informático, me llevara de decepción en decepción, infligiéndome el dolor siempre punzante del rechazo, acabé por tomar una decisión drástica: Me centraría en Héctor Cruz y así lo olvidaría a él ¡Qué fácil enunciado teórico! Tenía que poder ponerlo en práctica.</p>
<p>¿Porqué no volcarme en el ardiente y sensual Héctor? ¿Porqué no darle una oportunidad? ¿Porqué no atender sus entonces insistentes llamadas,  sus suplicas? Si me dedicaba a <span id="more-76"></span>él acabaría, tarde o temprano, por soltar las amarras que me ataban a mi hombre imposible. Sí, decidido, a por Héctor Cruz.</p>
<p>Se despertaron muy pronto mis sentimientos por él, no tuve que esforzarme demasiado, sólo mirar por fin lo que tenía delante de mí. Allí estaba él, con sus palabras de azúcar, con su físico imponente, con sus delicatessen amatorias, dispuesto a complacerme. Me enamoré.</p>
<p>Una de las pocas que veces que salimos a cenar, disfrutamos de una noche memorable. Buena comida, buen vino y charla de amor sutil, de puntillas, por encima, para no comprometer ni molestar. Luego dimos un paseo para disfrutar de la ya excelente temperatura. Finalmente, a falta de taxi disponible, pues no dimos con ninguno, como suele suceder cuando más necesidad se tiene, decidimos volver a casa caminando.</p>
<p>Atravesamos un parque y nos paramos allí un rato. Héctor me condujo hasta un árbol, me apoyó en el tronco y me abrazó apasionadamente, empujando su polla contra mi cuerpo.</p>
<p>- Mi amor me la voy a follar acá mismo, ¿sí?, ¿me entendés?</p>
<p>Jadeaba Cruz, tremendamente excitado.</p>
<p>No me costó nada complacerlo, pues yo estaba ardiendo, igual que él.  Una falda muy facilitadora, y un tanga inofensivo, sencillo de apartar, él habilidoso con los pantalones puestos pero convenientemente desabrochados.</p>
<p>Una penetración bárbara, irresistibles movimientos circulares, y un orgasmo silencioso, con sordina, aderezado por el riesgo de poder ser descubierto, ser sorprendido por cualquiera,  en cualquier momento.</p>
 <div class='series_links'><a href='http://catalogodesementales.com/2009/07/mi-querido-sudaca/' title='Mi querido sudaca'>Leer el anterior post de "Héctor Cruz, o hasta aquí hemos llegado"<br/><br/></a> <a href='http://catalogodesementales.com/2009/08/en-un-cajero/' title='En un cajero'>Leer el siguiente post de "Héctor Cruz, o hasta aquí hemos llegado"<br/><br/></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>Mi querido sudaca</title>
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		<pubDate>Sat, 25 Jul 2009 22:00:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>isabel</dc:creator>
				<category><![CDATA[014 Héctor Cruz o hasta aquí hemos llegado]]></category>
		<category><![CDATA[Héctor Cruz]]></category>

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		<description><![CDATA[Contigo he empezado esta crónica Héctor y justo es que contigo acabe también, porque de momento, tú eres el último.
En la cabecera de este catálogo expuse algunas de las facetas virtuosas de mi amante colombiano, Héctor Cruz. Amante, palabra hermosa que viene de amor, porque amor fue lo que acabé sintiendo por él, si bien [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='series_toc'><h4>Tabla de contenido de "Héctor Cruz, o hasta aquí hemos llegado"</h4><br/><ol><li>Mi querido sudaca</li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2009/08/ver-lo-que-tienes-delante-o-cogiendo-en-el-parque/' title='Ver lo que tienes delante, o cogiendo en el parque'>Ver lo que tienes delante, o cogiendo en el parque</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2009/08/en-un-cajero/' title='En un cajero'>En un cajero</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2009/08/necesitabas-oirme/' title='Necesitabas oirme'>Necesitabas oirme</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2009/08/arritmias-de-amor-o-te-fuiste-con-una-rubia/' title='Arritmias de amor, o te fuiste con una rubia'>Arritmias de amor, o te fuiste con una rubia</a></li></ol></div> <p>Contigo he empezado esta crónica Héctor y justo es que contigo acabe también, porque de momento, tú eres el último.</p>
<p>En la cabecera de este catálogo expuse algunas de las facetas virtuosas de mi amante colombiano, Héctor Cruz. Amante, palabra hermosa que viene de amor, porque amor fue lo que acabé sintiendo por él, si bien en los principios mi disposición fue otra.</p>
<p>A Héctor lo conocí de modo cinematográfico, me tropecé con<span id="more-75"></span> él camino del autobús, casi caemos al suelo, pero no, quedó en un envite y una disculpa. Torpe que es una, en sus aceleraciones matutinas. Colombiano de Cali, ojos de gato, suave pelo castaño recogido en una coleta bien cuidada, barbita escueta, pecho amplio de nadador, cuerpo divino, guapo, muy guapo… quisiera estar exagerando.</p>
<p>Atravesaba yo una época de confusión, descubriendo el peligroso mundo de “donde tengas la olla no metas la polla” de la mano de F2, y cruzarme con mi querido sudaca (sin desprecio aplico el término mi amor, ya lo sabes), me proporcionó refugio y consuelo.</p>
<p>Trabajaba cerca de mi casa, de modo que volvimos a vernos en repetidas ocasiones. No tropezamos más, ni yo con él, ni él conmigo, pero se inició una batalla de seducción armada de pequeñas cosas. Cruces de miradas, sonrisas pícaras, morritos a modo “te doy un piquito”, saludos sensuales… no sabía nada el colombiano ¡Menudo pájaro! Así estuvimos tres meses, hasta un día en que yo, siguiendo mi recorrido habitual, con unos cascos puestos, oyendo música y colgada de mis pensamientos, pasé de nuevo por su lado. Me paró. Me pidió que me quitara los auriculares, quería hablar conmigo. Hablamos, claro que hablamos. Quedamos en su casa. Follamos, muy bien por cierto.</p>
 <div class='series_links'> <a href='http://catalogodesementales.com/2009/08/ver-lo-que-tienes-delante-o-cogiendo-en-el-parque/' title='Ver lo que tienes delante, o cogiendo en el parque'>Leer el siguiente post de "Héctor Cruz, o hasta aquí hemos llegado"<br/><br/></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>Calentura uruguaya</title>
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		<pubDate>Sat, 04 Apr 2009 19:52:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>isabel</dc:creator>
				<category><![CDATA[013 Volver a la vida]]></category>
		<category><![CDATA[Luis Enrique]]></category>

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		<description><![CDATA[Antes de que mi bienamado colombiano, se convirtiera para mí en el único y preciado objeto de mis desvelos, conocí a un uruguayo muy diligente.
Di con él, porque Roser, la dueña de la cafetería que compartió conmigo algunos ya célebres momentos junto a Coronel, montó un nuevo negocio. Abrió una tienda de ropa para bebés [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='series_toc'><h4>Tabla de contenido de "Volver a la vida"</h4><br/><ol><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/11/f2-el-informatico-y-los-calcetines-negros/' title='F2 el informático y los calcetines negros'>F2 el informático y los calcetines negros</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/12/persistencia-informatica/' title='Persistencia informática'>Persistencia informática</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/12/el-colombiano-puede-ser/' title='El colombiano puede ser'>El colombiano puede ser</a></li><li>Calentura uruguaya</li></ol></div> <p>Antes de que mi bienamado colombiano, se convirtiera para mí en el único y preciado objeto de mis desvelos, conocí a un uruguayo muy diligente.</p>
<p>Di con él, porque Roser, la dueña de la cafetería que compartió conmigo algunos ya célebres momentos junto a Coronel, montó un nuevo negocio. Abrió una tienda de ropa para bebés que podría haber resultado una buena inversión, pero que acabó quebrando por su mala cabeza, esa es otra historia.</p>
<p>Cuando iba a ver a Roser, solíamos<span id="more-74"></span> comer juntas en un mesón que estaba cerca de la tienda. Allí, de camarero, trabajaba el uruguayo. Piel morena, pelo oscuro y ojos muy negros. “Echao pa alante”, rápido de movimientos, prodigioso acento del Cono Sur, energía desbordante y gracia descarada, todo eso tenía.</p>
<p>Con el affaire de F2 cuesta abajo, y Héctor Cruz sin acabar de despuntar, Luis Enrique Scott Llanos tomó la delantera. Puse todas mis armas de seducción al servicio de esta nueva misión, tenía que provocarle calentura al uruguayo, aunque se revolucionara el restaurante entero o Uruguay en pleno se levantase en armas, cuando yo entrara.</p>
<p>Llegué un día a comer con un dolor de espalda insoportable. Roser estuvo sagaz y rapidísima, y supo aprovechar mi malestar para captar la atención del uruguayo.</p>
<p>- Oye Luisito ¿Tu no eras “quironosequé”? es que a la niña, hoy le duele mucho la espalda.</p>
<p>Yo puse cara de “pobrecita que malita está”, y a Luisito le cambió la cara y se le llenó de luz.</p>
<p>- ¡Pues claro mi amor! ¿Cuándo le doy el masajico?</p>
<p>- Mira Luisito, vente esta tarde a la tienda en cuanto termines el turno, así detrás, en la trastienda, la puedes atender. A ver si con un repaso tuyo se le pasa el dolor.</p>
<p>Me dolía la espalda, pero no tanto como le hicimos creer. Para no quedar mal y que el padecimiento fuera más creíble, salí del restaurante encorvada y andando despacito.</p>
<p>Luisito vino a masajear con una botella de champagne y tres copas. Novedoso tratamiento. Bebimos los tres completando varias rondas hasta achisparnos un poco. La muy oportuna llegada de un cliente, hizo que Roser nos abandonara para atender en la tienda.</p>
<p>Me tumbé bocabajo sobre una alfombra y el uruguayo comenzó a masajearme la espalda de manera muy profesional. Luisito y yo pensamos que Roser nos dejaría solos aunque se marchara su cliente. En su ausencia, el uruguayo abandonó el cuidado de hombros y espalda, y deslizó su mano hacía abajo buscando mi vulva por encima del pantalón.</p>
<p>-¿Le duele menos acá?- Preguntó el uruguayo empalmado.</p>
<p>Yo estaba hecha un charco y él lo notó a través de la ropa. El ding- dong de la puerta anunció que alguien abandonaba la tienda, se oyó a Roser entrando de nuevo en la trastienda y a toda prisa recuperamos la compostura. Los dos formalitos y de pie.</p>
<p>-Nada que no, que  me ha tenido un cuarto de  hora enseñándole cosas y al final la hija de puta no me ha comprado ni unos calcetines- dijo Roser cabreada.</p>
<p>El uruguayo y yo nos miramos estupefactos ¿No era ella la que había urdido el asunto del masaje? ¿O sufríamos alucinaciones? Nos había embarcado y ahora se entretenía en hundirnos. Volvieron a entrar en la tienda, de nuevo la campanita anunciadora de visitas y de nuevo Roser saliendo.</p>
<p>Luís Enrique, sin perder comba, me arrinconó contra una estantería y me encañonó a golpe de caderas.</p>
<p>-Me la quiero comer entera acá mismo.</p>
<p>Pero no pudo ser, de nuevo el sonido de la puerta, aparté a Luís.</p>
<p>- ¿Qué quieres que le cobremos la entrada a Roser, por mirar? Y en un instante irrumpió de nuevo en el cuartito.</p>
<p>- Ésta se ha llevado unos peucos.</p>
<p>No había paciencia que pudiera con aquello. El uruguayo se despidió, no sin antes decirme al oído que nos veríamos pronto en el restaurante, pero nunca más tuve ocasión de estar con él. A Roser la amonesté severamente por su falta de tacto, y su increíble inoportunidad sobrevenida.</p>
<p>- ¿Se puede saber a qué viene esto? ¿Tu estás a favor o en contra?- Y ella.</p>
<p>- ¡Serás exagerada! ¡No sé porqué coño te pones así!</p>
<p>Volvimos al restaurante en varias ocasiones, en una de ellas, Roser, siguiendo con su extraño estilo diplomático, me dijo:</p>
<p>- ¿Ves a esa, esa de ahí? Pues es la novia de Luís Enrique, pero no te creas qué es serio, tiene a muchas…</p>
<p>El uruguayo duró un mes más en el restaurante, le ofrecieron algo mejor y dejó su puesto de camarero para medrar, que para algo había abandonado su tierra, rumbo a la madre patria.</p>
<p>Le perdí la pista tras el incompleto masaje sexy, y fue una pena, sobre todo, porque en momentos de relaciones inestables, como era mi caso entonces, considero lo idóneo simultanear a los galanes, así se reparten las ilusiones, se relativizan los éxitos y se minimizan los fracasos, en fin, una solución repleta de virtudes.</p>
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		<title>El colombiano puede ser</title>
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		<pubDate>Thu, 04 Dec 2008 20:45:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>isabel</dc:creator>
				<category><![CDATA[013 Volver a la vida]]></category>
		<category><![CDATA[F2]]></category>
		<category><![CDATA[Héctor Cruz]]></category>

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		<description><![CDATA[Con F2 me sucedió algo extraño, me encoñé más de la cuenta. Yo aún estaba sensible, necesitaba afecto y mimos, y siendo él un hombre inaccesible por su estado civil, me encabezoné en tenerlo.
Como no podía ser, yo lo quería. Lo que si podía ser, era lo del colombiano, y quizá precisamente porque estaba a mi [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='series_toc'><h4>Tabla de contenido de "Volver a la vida"</h4><br/><ol><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/11/f2-el-informatico-y-los-calcetines-negros/' title='F2 el informático y los calcetines negros'>F2 el informático y los calcetines negros</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/12/persistencia-informatica/' title='Persistencia informática'>Persistencia informática</a></li><li>El colombiano puede ser</li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2009/04/calentura-uruguaya/' title='Calentura uruguaya'>Calentura uruguaya</a></li></ol></div> <p>Con F2 me sucedió algo extraño, me encoñé más de la cuenta. Yo aún estaba sensible, necesitaba afecto y mimos, y siendo él un hombre inaccesible por su estado civil, me encabezoné en tenerlo.</p>
<p>Como no podía ser, yo lo quería. Lo que si podía ser, era lo del colombiano, y quizá<span id="more-73"></span> precisamente porque estaba a mi alcance, no me resultaba demasiado interesante.</p>
<p>F2 comenzó a mostrarse intermitente, descubrí su lado malo, si no estabas de acuerdo con él y sus condiciones, mostraba un carácter agrio y una predisposición muy distinta a la que presentaba si todo se desarrollaba a su gusto.</p>
<p>Yo quería más pero no podía ser, lo que teníamos no era más que lo que era, un work in vane como la copa de un pino, que solo podía hacerme sufrir si yo persistía en mi cabezonería. Antes de que las cosas llegaran a más, me hice firme propósito de desistir.</p>
<p>En mi ya concurrido chat, abierto a varios interlocutores, charlando con una amiga y confidente tomé la siguiente decisión.</p>
<p>- Creo que me voy a volcar con el colombiano, así no puedo seguir con F2, ya no me hace el mismo caso, lo tengo que ver ocho horas, esta casado, es un compañero mío y esto es desesperante.</p>
<p>A mi fiel escucha le pareció bien mi planteamiento, por una vez estuvo de acuerdo conmigo.</p>
<p>Héctor Cruz fue mi refugio y acabó por revelarse como un amante excepcional, cogiéndome por sorpresa, consiguiendo tocar mi vulnerable corazón, por no estar alerta.</p>
<p>A F2  me queda agradecerle por tanto, haberme conducido definitivamente a los brazos de Héctor Cruz.</p>
<p>Le reconozco al informático constancia y fuerza de voluntad, virtudes ambas que no poseen todos los mortales, y que nos llevaron a algunos momentos bastante satisfactorios. Si me oyera le diría que sexualmente le queda mucho que aprender (perseverancia muchacho), y que a vivir sin tormentos y sin amarguras tampoco ha aprendido.</p>
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		<title>Persistencia informática</title>
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		<pubDate>Tue, 02 Dec 2008 19:58:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>isabel</dc:creator>
				<category><![CDATA[013 Volver a la vida]]></category>
		<category><![CDATA[F2]]></category>

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		<description><![CDATA[Justo en esta época conocí a Héctor Cruz, el colombiano divino, sólo que aún no era consciente yo de sus sobresalientes condiciones, no le prestaba la atención que merecía y aunque ya nos habíamos acostado, la historia con el informático era prioritaria.
La calamitosa experiencia nos había dejado a F2 y a mí con mal sabor [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='series_toc'><h4>Tabla de contenido de "Volver a la vida"</h4><br/><ol><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/11/f2-el-informatico-y-los-calcetines-negros/' title='F2 el informático y los calcetines negros'>F2 el informático y los calcetines negros</a></li><li>Persistencia informática</li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/12/el-colombiano-puede-ser/' title='El colombiano puede ser'>El colombiano puede ser</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2009/04/calentura-uruguaya/' title='Calentura uruguaya'>Calentura uruguaya</a></li></ol></div> <p>Justo en esta época conocí a Héctor Cruz, el colombiano divino, sólo que aún no era consciente yo de sus sobresalientes condiciones, no le prestaba la atención que merecía y aunque ya nos habíamos acostado, la historia con el informático era prioritaria.</p>
<p>La calamitosa experiencia nos había dejado a F2 y a mí con mal sabor de boca. Muchas expectativas y poca realización, un jarro de agua fría para nuestra incipiente aventura. Un día de poco trabajo, F2 vino a buscarme<span id="more-72"></span> dispuesto a mejorar su puntuación. Fuimos a un despacho vacío, me coloqué encima de la mesa bien sentadita y F2 me penetró con más maña que en nuestro último encuentro, pero…</p>
<p>- Voces, se oyen voces.- me dice. Y procede a retirarse.</p>
<p>- Tengo miedo.- dijo.</p>
<p>- En otra ocasión.</p>
<p> Y se fue.</p>
<p>No se dio cuenta, el muy cretino, claro que no, que yo estaba a punto de correrme, pero esos detalles le venían grandes al informático.</p>
<p>Este nuevo descalabró nos hizo perseverar, por narices teníamos que conseguir algún resultado decente. De nuevo el chat, de nuevo una cita. Esta vez en un hotel cercano. Por fortuna, como F2 decidió ducharse antes de empezar, me ahorro el doloroso tema de los calcetines.</p>
<p>Más relajado que las veces anteriores, su rendimiento fue mucho mejor. Un polvo más para mí, si lo comparaba con otros que había disfrutado en el pasado, pero al menos gratificante, volví al trabajo muy contenta.</p>
<p>Volvió a requerirme en el chat, ahora con más bríos, envalentonado con la notoria mejoría experimentada en el último escarceo.</p>
<p>- ¿Estás ahí?</p>
<p> Me invitó a otro cuarto de baño, uno recoleto y poco transitado que servía de almacén para la fregona y los productos de limpieza. Me sentó en el lavabo y me penetró con fuerza. Las caderas de F2 tenían ritmo.</p>
<p>¡Por fin!</p>
<p>Ese si que contó F2, ese está entre los buenos.</p>
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		<title>F2 el informático y los calcetines negros</title>
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		<pubDate>Mon, 24 Nov 2008 20:59:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>isabel</dc:creator>
				<category><![CDATA[013 Volver a la vida]]></category>
		<category><![CDATA[F2]]></category>

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		<description><![CDATA[Haber escapado de mi cautiverio con Coronel me proporcionó al principio una gran sensación de libertad. No estaba triste, no sentía dolor, no había en mi sentimiento alguno de pérdida, solo un enorme alivio. No consideraba mi matrimonio fallido como un fracaso, porque escapar de la condena de vida que suponía estar a su lado, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='series_toc'><h4>Tabla de contenido de "Volver a la vida"</h4><br/><ol><li>F2 el informático y los calcetines negros</li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/12/persistencia-informatica/' title='Persistencia informática'>Persistencia informática</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/12/el-colombiano-puede-ser/' title='El colombiano puede ser'>El colombiano puede ser</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2009/04/calentura-uruguaya/' title='Calentura uruguaya'>Calentura uruguaya</a></li></ol></div> <p>Haber escapado de mi cautiverio con Coronel me proporcionó al principio una gran sensación de libertad. No estaba triste, no sentía dolor, no había en mi sentimiento alguno de pérdida, solo un enorme alivio. No consideraba mi matrimonio fallido como un fracaso, porque escapar de la condena de vida que suponía estar a su lado, sólo puedo considerarlo un éxito.</p>
<p>No había nada que salvar entre nosotros, por eso, porque sabía que nada perdía, que nada dejaba atrás, me sentía liberada y no vencida. No había quedado atrapada en su infierno y ese era mi triunfo y el camino de la recuperación.</p>
<p>Sí quedaron secuelas, como os he contado ya, había acabado con mis reservas literalmente, había perdido catorce kilos, la ropa me venía grande, había dejado de arreglarme y francamente no me encontraba atractiva. Pero no tenía tiempo para la melancolía, no podía pararme en la autocompasión, tenía que poner los papeles de la separación en orden y seguir con mi vida. Tardé un año en volver a tener un aspecto normal, en volver a reconocerme tal como era, en recobrar mi imagen en el espejo y mi sonrisa.</p>
<p>Tener una nueva relación costó lo suyo. Sucedió en el ámbito laboral<span id="more-71"></span>, supongo que porque, dadas las circunstancias, más que buscar nuevas aventuras, lo más que me permitía mi aún maltrecho ánimo, era dejarme querer. Así irrumpió en escena F2, un informático gran aficionado a esa tecla de función. Moreno, estatura media, ojos marrones, aspecto corriente, absoluta mediocridad estadística.</p>
<p>F2 se dedicaba a lo suyo sin entusiasmo, con amargura, se sentía incomprendido en el proceloso mar profesional, y otro tanto le sucedía en la vertiente familiar. La vida le atormentaba, las responsabilidades le venían grandes, una hija recién nacida, una convivencia rutinaria con su mujer, su horario insufrible de ocho anodinas horas, todo se cernía amenazante sobre él.</p>
<p>Ese fue el film que me colocó. Gracias al maravilloso invento del Messenger, peligrosísimo y silencioso ladrón de tiempo en miles de puestos de trabajo de todo el mundo, nuestra relación avanzó deprisa y pasó, de lo puramente laboral, a lo personal.</p>
<p>F2 se transformaba en el chat. Allí era atrevido, morboso y genial, abandonaba su insignificancia y su falta de misterio, para convertirse en un hombre deseable.</p>
<p>Durante un año fue mi único contacto admitido en el chat, pues yo no tenía veleidades tecnológicas que me impulsaran a utilizar ese medio para otros usos. Ahora, por el contrario, soy una buena usuaria del servicio.</p>
<p>A lo que interesa, F2 se conectaba nada más llegar y se colaba en mi ordenador a darme los buenos días.</p>
<p>- Así tenemos más intimidad- me decía.</p>
<p>Después se desmelenó y pasó a conversaciones más osadas.</p>
<p>- Quiero tenerte desnuda -¿Te gustaría que tocara tu coñito mientras te corres?</p>
<p>La cosa tenía su morbo y su descaro, despertó mi interés. Algo me decía que aquella ficción informática no sería superada por la realidad, pero sentía curiosidad, de modo que contestaba a sus requerimientos avivando sus ganas.</p>
<p>F2 y yo quedamos para follar. El lugar elegido fue la casa en obras de una conocida mía, especializada en hombres casados, que nos cedió una cama con mucho amor.</p>
<p>F2 fracasó rotundamente.</p>
<p>Como comienzo nefasto, se dejó puestos sus calcetines negros tipo ejecutivo, bien subiditos.</p>
<p>Si alguna lectora ha contemplado una imagen similar, ya sabe a que me refiero, y cual es el efecto que provoca semejante visión, en una sensible retina femenina. Yo, que soy de la liga protectora del ego masculino, ya lo sabéis, sabe Dios porqué razón, no fui capaz de decirle, que procediera por favor a deleitarme con un desnudo integral ¡Joder, tío, quítate los calcetines! A mitad de coito, a F2 le asaltó una llorera incontrolable.</p>
<p>-Hostia, lo mal que folla y ahora se pone a llorar con los calcetines puestos- pensé.</p>
<p>-“No puedo correrme dentro, cielo, no pueeeeedooooooo”.</p>
<p>Decía con gran desconsuelo, sin motivo, porque nadie le había exigido nada de eso. Me levanté de la cama bruscamente y de mala leche, pues el parón había echado a perder el flojo orgasmo que estaba a punto de conseguir, después de mucha concentración.</p>
<p>Me fui al baño a refrescarme mientras se le pasaba el berrinche. Mi Pepito Grillo, siempre tan buen samaritano me dijo,</p>
<p>- Anda guapa, vuelve allí y sálvale el culo a F2, seguro que se te ocurre algo</p>
<p>Respiré hondo y volví dispuesta a terminar lo empezado. Tuvimos un final poco apoteósico, pero al menos rematamos.</p>
 <div class='series_links'> <a href='http://catalogodesementales.com/2008/12/persistencia-informatica/' title='Persistencia informática'>Leer el siguiente post de "Volver a la vida"<br/><br/></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>Pagar en carne</title>
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		<pubDate>Thu, 20 Nov 2008 19:36:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>isabel</dc:creator>
				<category><![CDATA[012 No es para siempre]]></category>
		<category><![CDATA[Coronel]]></category>

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		<description><![CDATA[Mandé a mi hijo unos días a la playa con mis padres y quedé con Coronel. Subí a su coche, me encontraba francamente mal.
- ¿Te importa que solo te masturbe?- Le dije con un hilo de voz.
- No, no me importa –contestó nervioso y a sabiendas de que yo sólo sería capaz de llegar ahí.
Aparcó el coche [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='series_toc'><h4>Tabla de contenido de "No es para siempre"</h4><br/><ol><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/10/el-primer-asalto/' title='El primer asalto'>El primer asalto</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/10/la-dulce-roser/' title='La dulce Roser'>La dulce Roser</a></li><li><a href='http://catalogodesementales.com/2008/11/el-primer-verano/' title='El primer verano'>El primer verano</a></li><li>Pagar en carne</li></ol></div> <p>Mandé a mi hijo unos días a la playa con mis padres y quedé con Coronel. Subí a su coche, me encontraba francamente mal.<br />
- ¿Te importa que solo te masturbe?- Le dije con un hilo de voz.<br />
- No, no me importa –contestó nervioso y a sabiendas de que yo sólo sería capaz de llegar ahí.</p>
<p>Aparcó el coche en un lugar resguardado. Llorando, mirando hacia la derecha, con asco y grima, viví el momento más vejatorio de toda mi vida.</p>
<p>Coronel se corrió mientras me decía: “Cariño, te quiero”.</p>
<p>Yo lloraba, pensaba que si aquello era el precio por tener a salvo a mi hijo, por degradante que fuera, bien estaba.</p>
<p>Al terminar me arrastré hasta<span id="more-70"></span> la cafetería, Roser se acercó enseguida al verme entrar. Tenía los ojos hinchados, rojos y aún lagrimosos. Se lo conté.-Bonito episodio.- pensé. Roser no se espantó.</p>
<p>- Niña, vamos y lo denuncias.-dijo ella enrabietada.</p>
<p>- No puedo, tiene una orden de alejamiento oficial y yo me he subido en su coche voluntariamente… ¿Cómo les voy a decir a los de los juzgados que tengo miedo de un hombre al cual masturbo?</p>
<p>Roser no supo que decirme, yo estaba destrozada.</p>
<p>A los dos días Coronel me llamó para pedir más, para cobrarse el resto.</p>
<p>Yo había llegado al límite.</p>
<p>- El niño esta con mis padres, ésta es la dirección… Ve y recoge a tu hijo, yo no voy a volver a hacer nada más.</p>
<p>El hijo de puta de Coronel no fue a por su hijo.</p>
<p>Teníamos pendiente un juicio por malos tratos, lo había demandado hacía meses. Días antes de la vista me llamó la abogada de Coronel, quería entrevistarse conmigo. Cuando llegué a su despacho me mostró el video. Coronel me había grabado el día de la masturbación. No hubo juicio. Coronel ganaba otro combate, uno muy importante.</p>
<p>La familia de Coronel no sabía nada de la marcha de los acontecimientos, me encontré con la mujer de mi ex cuñado, el único sensato del clan y me preguntó con candidez qué que tal nos iban las cosas.</p>
<p>El padre de Coronel acabó por tomar consciencia de la situación, se llevó a su hijo a trabajar a Madrid y le abrió cuenta en un psiquiatra. Desapareció Paco Borja durante un tiempo, un período balsámico que lo hizo volver más tranquilo, más persona.</p>
<p>Aborrecido Coronel:<br />
La vida te pondrá en tu sitio, esta tortilla se dará la vuelta. Tenemos un hijo en común, un don del cielo, un niño fabuloso. Cuando tu hijo crezca, habrás perdido la rastrera moneda de cambio que gastas para anularme y ganar en estas batallas.</p>
<p> </p>
 <div class='series_links'><a href='http://catalogodesementales.com/2008/11/el-primer-verano/' title='El primer verano'>Leer el anterior post de "No es para siempre"<br/><br/></a> </div>]]></content:encoded>
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