Necesitabas oirme

Tabla de contenido de "Héctor Cruz, o hasta aquí hemos llegado"


  1. Mi querido sudaca
  2. Ver lo que tienes delante, o cogiendo en el parque
  3. En un cajero
  4. Necesitabas oirme
  5. Arritmias de amor, o te fuiste con una rubia

Fuimos a cenar juntos cuatro veces, al teatro una y compartimos tres días de vacaciones.

Contados los tengo, mi amor, contados, qué dolor.

Vacaciones maravillosas en la playa, bailando merengue en el malecón, abrazados como novios. Nunca hemos estado más cerca que en esos días. Dormimos juntos y abrazados, comimos, bebimos e hicimos el amor. Pero hubo que volver.

Leí el otro día “Todos bailan salsa en el malecón, pero el malecón está triste porque tu no estas” buena letra para una canción de final de verano, una canción de despedida…

Te quería. Aunque hubiera de reducirse lo nuestro a los encuentros en tu casa, con el dolor de ver siempre las mismas paredes, pero con la gloriosa recompensa de tus besos y tus abrazos, que hubiera querido inacabables.

Aunque nos viéramos cuando tú querías, al ritmo de tu agenda y tus ganas. Qué importa, yo te espero. Aunque pasaras semanas sin llamar y sólo al coincidir en la calle se propiciara un nuevo encuentro. Qué importa, yo te llamo, yo te busco.

Y yo seguía negando mis sentimientos, seguía limitándolos a un rollo sobre el que mantenía el control.

 Eso me decía hasta que volviste a tu tierra. Te ibas por un mes. ¿Quién espera un mes a ver si vuelves o te quedas allí? Yo espero, aguantándome las lágrimas y la pena, dándome cuenta por fin de que no puedo engañarme.

 Volviste ¡bendito seas! Y nada más tocar suelo patrio me llamaste, porque querías oírme, necesitabas oírme. Y me trajiste un collar de artesanía colombiana, que guardo como un tesoro.

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