Mi querido sudaca

Tabla de contenido de "Héctor Cruz, o hasta aquí hemos llegado"


  1. Mi querido sudaca
  2. Ver lo que tienes delante, o cogiendo en el parque
  3. En un cajero
  4. Necesitabas oirme
  5. Arritmias de amor, o te fuiste con una rubia

Contigo he empezado esta crónica Héctor y justo es que contigo acabe también, porque de momento, tú eres el último.

En la cabecera de este catálogo expuse algunas de las facetas virtuosas de mi amante colombiano, Héctor Cruz. Amante, palabra hermosa que viene de amor, porque amor fue lo que acabé sintiendo por él, si bien en los principios mi disposición fue otra.

A Héctor lo conocí de modo cinematográfico, me tropecé con él camino del autobús, casi caemos al suelo, pero no, quedó en un envite y una disculpa. Torpe que es una, en sus aceleraciones matutinas. Colombiano de Cali, ojos de gato, suave pelo castaño recogido en una coleta bien cuidada, barbita escueta, pecho amplio de nadador, cuerpo divino, guapo, muy guapo… quisiera estar exagerando.

Atravesaba yo una época de confusión, descubriendo el peligroso mundo de “donde tengas la olla no metas la polla” de la mano de F2, y cruzarme con mi querido sudaca (sin desprecio aplico el término mi amor, ya lo sabes), me proporcionó refugio y consuelo.

Trabajaba cerca de mi casa, de modo que volvimos a vernos en repetidas ocasiones. No tropezamos más, ni yo con él, ni él conmigo, pero se inició una batalla de seducción armada de pequeñas cosas. Cruces de miradas, sonrisas pícaras, morritos a modo “te doy un piquito”, saludos sensuales… no sabía nada el colombiano ¡Menudo pájaro! Así estuvimos tres meses, hasta un día en que yo, siguiendo mi recorrido habitual, con unos cascos puestos, oyendo música y colgada de mis pensamientos, pasé de nuevo por su lado. Me paró. Me pidió que me quitara los auriculares, quería hablar conmigo. Hablamos, claro que hablamos. Quedamos en su casa. Follamos, muy bien por cierto.

Tags:

Si te gustó esta entrada anímate a escribir un comentario o suscribirte al feed y obtener los artículos futuros en tu lector de feeds.

Comentarios

Hola a todas y todos, una buena amiga me dijo ayer, tu lee el blog y luego dime.
Pues bien, digo:
que esta tal marlene es una loca maravillosa.Tienes razon Maria, mientras otras nos preocupamos hasta extremos insospechados en buscar a nuestro hombre ideal aún sabiendo que no existe, marlene se lo monta con lo que le va saliendo, pero ¡claro! luego ella nos lo cuenta y nosotras no. Tienes razón Maria.Un saludo desde mi aburrido encierro estival.
angy.

Escribe un comentario

(requerido)

(requerido)