Pagar en carne
Tabla de contenido de "No es para siempre"
- El primer asalto
- La dulce Roser
- El primer verano
- Pagar en carne
Mandé a mi hijo unos días a la playa con mis padres y quedé con Coronel. Subí a su coche, me encontraba francamente mal.
- ¿Te importa que solo te masturbe?- Le dije con un hilo de voz.
- No, no me importa –contestó nervioso y a sabiendas de que yo sólo sería capaz de llegar ahí.
Aparcó el coche en un lugar resguardado. Llorando, mirando hacia la derecha, con asco y grima, viví el momento más vejatorio de toda mi vida.
Coronel se corrió mientras me decía: “Cariño, te quiero”.
Yo lloraba, pensaba que si aquello era el precio por tener a salvo a mi hijo, por degradante que fuera, bien estaba.
Al terminar me arrastré hasta la cafetería, Roser se acercó enseguida al verme entrar. Tenía los ojos hinchados, rojos y aún lagrimosos. Se lo conté.-Bonito episodio.- pensé. Roser no se espantó.
- Niña, vamos y lo denuncias.-dijo ella enrabietada.
- No puedo, tiene una orden de alejamiento oficial y yo me he subido en su coche voluntariamente… ¿Cómo les voy a decir a los de los juzgados que tengo miedo de un hombre al cual masturbo?
Roser no supo que decirme, yo estaba destrozada.
A los dos días Coronel me llamó para pedir más, para cobrarse el resto.
Yo había llegado al límite.
- El niño esta con mis padres, ésta es la dirección… Ve y recoge a tu hijo, yo no voy a volver a hacer nada más.
El hijo de puta de Coronel no fue a por su hijo.
Teníamos pendiente un juicio por malos tratos, lo había demandado hacía meses. Días antes de la vista me llamó la abogada de Coronel, quería entrevistarse conmigo. Cuando llegué a su despacho me mostró el video. Coronel me había grabado el día de la masturbación. No hubo juicio. Coronel ganaba otro combate, uno muy importante.
La familia de Coronel no sabía nada de la marcha de los acontecimientos, me encontré con la mujer de mi ex cuñado, el único sensato del clan y me preguntó con candidez qué que tal nos iban las cosas.
El padre de Coronel acabó por tomar consciencia de la situación, se llevó a su hijo a trabajar a Madrid y le abrió cuenta en un psiquiatra. Desapareció Paco Borja durante un tiempo, un período balsámico que lo hizo volver más tranquilo, más persona.
Aborrecido Coronel:
La vida te pondrá en tu sitio, esta tortilla se dará la vuelta. Tenemos un hijo en común, un don del cielo, un niño fabuloso. Cuando tu hijo crezca, habrás perdido la rastrera moneda de cambio que gastas para anularme y ganar en estas batallas.
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Conclusión : A Marlene se le puede criticar/comentar muchas cosas con los hombres, pero, aunque a veces se equivocara con sus procederes con el hijo de puta de Coronel ,no se le puede negar su abnegación por su hijo.