Archivo de noviembre, 2008
F2 el informático y los calcetines negros
Tabla de contenido de "Volver a la vida"
- F2 el informático y los calcetines negros
- Persistencia informática
- El colombiano puede ser
- Calentura uruguaya
Haber escapado de mi cautiverio con Coronel me proporcionó al principio una gran sensación de libertad. No estaba triste, no sentía dolor, no había en mi sentimiento alguno de pérdida, solo un enorme alivio. No consideraba mi matrimonio fallido como un fracaso, porque escapar de la condena de vida que suponía estar a su lado, sólo puedo considerarlo un éxito.
No había nada que salvar entre nosotros, por eso, porque sabía que nada perdía, que nada dejaba atrás, me sentía liberada y no vencida. No había quedado atrapada en su infierno y ese era mi triunfo y el camino de la recuperación.
Sí quedaron secuelas, como os he contado ya, había acabado con mis reservas literalmente, había perdido catorce kilos, la ropa me venía grande, había dejado de arreglarme y francamente no me encontraba atractiva. Pero no tenía tiempo para la melancolía, no podía pararme en la autocompasión, tenía que poner los papeles de la separación en orden y seguir con mi vida. Tardé un año en volver a tener un aspecto normal, en volver a reconocerme tal como era, en recobrar mi imagen en el espejo y mi sonrisa.
Tener una nueva relación costó lo suyo. Sucedió en el ámbito laboral (más…)
Pagar en carne
Tabla de contenido de "No es para siempre"
- El primer asalto
- La dulce Roser
- El primer verano
- Pagar en carne
Mandé a mi hijo unos días a la playa con mis padres y quedé con Coronel. Subí a su coche, me encontraba francamente mal.
- ¿Te importa que solo te masturbe?- Le dije con un hilo de voz.
- No, no me importa –contestó nervioso y a sabiendas de que yo sólo sería capaz de llegar ahí.
Aparcó el coche en un lugar resguardado. Llorando, mirando hacia la derecha, con asco y grima, viví el momento más vejatorio de toda mi vida.
Coronel se corrió mientras me decía: “Cariño, te quiero”.
Yo lloraba, pensaba que si aquello era el precio por tener a salvo a mi hijo, por degradante que fuera, bien estaba.
Al terminar me arrastré hasta (más…)
El primer verano
Tabla de contenido de "No es para siempre"
- El primer asalto
- La dulce Roser
- El primer verano
- Pagar en carne
Se acercaba el verano y Coronel, ninguneando nuestro acuerdo privado, solicitó hacer efectivos sus quince días de vacaciones estivales con el niño. Nuestro hijo no había dormido fuera de casa ni un solo día, tenía tres años.
Le conté que se iba de vacaciones con papá, se lo conté (más…)
