Siete pesetas y abono personal

Coronel desarrollo un fuerte trastorno celo típico, por momentos me idealizaba, para después descalificarme y tratarme como un trapo. Comenzaron las prohibiciones relativas a mi arreglo personal, ni ropa ajustada, ni escotes, ni minifaldas, ni tacones, ni maquillaje, ni peluquería.

A escondidas tenía que ir a cortarme el pelo. Me hacían precio especial porque trabajaba en la “pelu” una buena amiga. Si por desgracia me cogía allí alguna llamada de mi marido, a súplica mía, apagaban toda la aparatología peluqueril, secadores y demás ruidos reconocibles, lo que durara la conversación. Yo le decía que estaba en el Corte Inglés, pero que estaba sólo mirando, que no se enfadara.

Adelgacé catorce kilos que de entrada no me sobraban pues nunca he sido corpulenta, más bien al contrario ! Ni sombra era yo de lo que había sido! Para colmo tener que escucharle comentarios del tipo “Físicamente has perdido mucho”  por más que me jodiera oírle decir aquello, no podía negarse que yo estaba fea, envejecida, y que en mis ojos había tanta tristeza que no podía ya disimular que las cosas no iban bien.

Me quede embarazada a los tres meses de casada y con todo lo que caía, pelee mucho por disimular los sinsabores de mi vida matrimonial. Quién era yo para  hacer sufrir a mi familia con mis amarguras. Parí a mi hijo, y en cuanto estuve recuperada volví al trabajo, no se si pasé o no por una depresión, porque no hubo diagnóstico. No me entraba la comida  y no dormía bien.

Las restricciones se extremaban y a mi se me agotaba la paciencia. Una noche en la que Coronel hablaba con la duquesa en conversación interminable, llegué a la desesperación. Saqué una bota de tacón, de una caja del armario, dónde amontonaba cosas que me había prohibido usar, y con semejante arma destructora, comencé a golpearle.

- ¡Hijo de puta! ¡Hijo de la gran puta! ¡Te voy a matar!!Te das cuenta de lo que me estás haciendo!

Le di una y otra vez, y aún no sé porqué no le golpee con más fuerza, porqué no le dejé las marcas de aquel tacón pecaminoso por toda la cara. Como única respuesta se echó a llorar.

Por mi hijo me había mantenido callada, porque no quería que el niño tuviera que escuchar desde su cuna los gritos de sus padres, pero no podía más. Pequeñas gotas de torturas estaban llenando ya el vaso.

No me dejaba estirar de la cadena del water

- siete pesetasssssssssss.

Dijo una noche desde el salón, mientras yo estaba en el cuarto de baño.

-¿ Cómo  dices?- dije.

-Joder, cariño, que cada vez que estiras de la cadena, gastamos siete pesetas, si las multiplicas por las veces que vas al día al cuarto de baño y teniendo en cuenta que en casa somos dos…

Sin cometarios.

Las lavadoras valen 80 pesetas el ciclo.

Sin cometarios.

A causa de su dolencia intestinal, teníamos problemas higiénicos añadidos. Después de sus sentadillas de inodoro, solía lavarse en la bañera, dejándola llena de hilillos de materiales residuales, heces rectilíneas que no se molestaba en retirar.

Más de una vez a punto de dar un baño al niño, he tenido que sacarlo de la bañera, al comprobar el rastro de Coronel. Y allá que iba yo con mis guantes de látex a recoger el regalito. Igual tenía también calculado el coste de recoger su abono personal y prefería conservarlo como mantillo para las macetas, nunca me lo aclaró, por más que yo intenté que entendiera lo insufrible que me resultaba su repugnante proceder.

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Comentarios

Joder, esto es normal???. Ya opiné en el anterior, esto es maltrato psicológico puro y duro, además de que Cornoel es un cerdo higiénicamente hablando y un enfermo a tratar y un hijo de la gran puta.Bs.

Eso no es maltrato!!! Es masoquismo!!! El papi de Marlene tenía pasta y ella(se supone) cojones. Por qué no salió el primer día? Ha demostrado desde el principio de su relato, no tener miedo (dejaba la puerta del hotel sin cerrar) , vergüenza (se apuntaba a saraos sin reparos), y si me apuras, ni principios (se aprovechaba de su prima). A qué viene ahora hacerse la víctima? Maltrato existe cuando por las circustancias económicas y familiares, no puedes escapar, pero Marlene tenía una familia que la quería y medios económicos. Nos ha resulatado ser una cobarde- masoca, nuestra superheroína sexual. Que decepción!!!

querida Sara, ¿no sale antes de estos relatos que marlene se quedó embarazada?, ¿no es posible que por un hijo una puede hacer de todo? ¿tan fuerte es Marlene para casarse y separarse en seguida? ¿se paga todo esto con el dinero de papa? ¿puede ser que aunque la familia te quiera te sea suficiente para no querer hacerles sufrir? ¿por tomar el pelo a su prima, dejarse una puuerta abierta para meter un polvo y meterse en saraos ,tenía Coronel derecho a joderla?.¿cobarde y masoca?, mira Sara, cuidadito con estos temas, cuidadito.Un beso.

Lo que he leido hasta Cásese tenia un sabor delicioso, pero esto es amargo a la vez que repulsivo, deberian ponerle un cartel, mejor dicho tatuarle en la cara a fuego vivo a Coronel “Soy un maltratador”, para que todos los juzgaran como tal.

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