Polvo y Lavadora
Tabla de contenido de "Miscelanea de extravagantes"
- Polvo y Lavadora
- Heredero no murio
- Montgomery Clift
He conocido a algunos hombres de difícil clasificación, especimenes de peculiares características. Me pregunto que fue lo que nos unió y no tengo respuesta. Lo cierto es que los humanos somos tan parecidos como diferentes y en eso, debe residir la chispa de la vida.
Al rico heredero del edificio señorial, próximo al ayuntamiento, lo conocí en una zona de copas muy variopinta, dónde se mezclan muchos estratos sociales en permisiva convivencia. No recuerdo su nombre, si su facha desgalichada.
Resultaba elegante en su desaliño, una especie de Quique San Francisco, siempre uniformado con un blazier azul. Tenía ese porte que se atribuye a la “gente bien” aunque sus modales, en las cuestiones verdaderamente importantes dejaban que desear.
Heredero se encaprichó de mi, a mi me hacia gracia y comenzamos a salir. Resultó que teníamos algunos amigos comunes y empezamos a reunirnos, sobre todo los fines de semana.
Un día que los padres de heredero le habían dejado la casa libre, me pidió que lo acompañara. La casa situada en una zona muy exclusiva, tenía dos plantas. Se entraba por un portal modernista lleno de molduras florales, con el suelo original de mármol macael, ya muy gastado.
La casa era inmensa, decorada en estilo inglés, techos altísimos, muebles de anticuario y cuadros de los que hay que incluir en la póliza del seguro.
Heredero paseaba por el pisito, como si estuviera en una chabola de suburbio, haciendo ver que toda aquella opulencia le importaba un rábano.
Me llamó la atención una foto en el salón, encima del piano (de cola por supuesto), su padre dándole la mano al rey.
- ¡Es tu padre con el rey!
Comenté yo con admiración, y el muy cafre me contestó.
- Me importa una mierda mi padre y el rey…
Era curioso que heredero tuviera una actitud tan displicente con su padre y con la compañía, mientras no tenía reparos en vivir gracias al dinero de papá y llevaba en el reloj una pegatina de la bandera nacional con la corona encima, el tío era un rato coherente.
En un arrebato de pasión, heredero y yo nos enrollamos encima de la mullida y seguro valiosísima alfombra del salón. Él dispuesto en posición de misionero me dijo.
- ¡No me cortes ahora cariño, te lo suplico!
Me llamó la atención su petición, pues yo estaba allí la mar de dispuesta, sin ponerle ni un pero. Empecé A darme cuenta de que en su cabeza ocurrían cosas que yo no alcanzaba a comprender.
Nos vimos al día siguiente. Estaba contento. Muy sonriente me dijo:
- Sabes… Ayer Lavadora lo oyó todo.
- ¿Qué? Pregunte yo, que no entendía nada.
- Eso, que estaba en casa y nos oyó. Pero ella es muy discreta, ya lo viste, ni un ruido notamos. Además es totalmente hermética. Estoy seguro de que no va a contar nada…
Resultaba preocupante que hablara así de un electrodoméstico. Yo lo miraba con la boca abierta, pensando para mis adentros ¡Vaya ojo tienes guapa! ¡No eliges a uno bueno! Pero todo se aclaró antes de que yo metiera la pata y pusiera en voz alta mis pensamientos.
Lavadora, resultó ser lava Dora, esto es, Dora la interna, o como él decía.- Nuestra criada de toda la vida. Como es la que lava yo le llamo lava-Dora. Gracejo sin par el de heredero. Pues sí, nuestro polvo tuvo lugar con lavaDora dentro de casa.
- Y ¿qué te dijo? Pregunté con curiosidad.
- Nada, ella no dice nada, es de programa corto.- Siguió, según él creía, muy ocurrente.
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POBRE HEREDERO, LE IMPORTABA UNA MIERDA SU PADRE Y EL REY, PERO LLEVABA EN EL RELOJ ALGO MONARQUICO. DE HOMBRES COMO HEREDERO, QUE ADEMAS DICEN COSAS COMO “NO ME CORTES AHORA CARIÑO”, (DEBEN DE HABERLE MANDADO A TOMAR VIENTO A MITAD DEL COITO MUCHAS VECES, DE AHI RESIDIRA, DIGO YO, SU ACOJONO)UNA DEBE DE ENCOÑARSE MUCHISIMO, DE NO SER ASI PUEDEN LLEGAR A SER INAGUANTABLES.!ANIMO FUTURAS HEREDERAS, A POR ELLOS, SI TENEIS HUEVOS!