El capitán pescanova
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De nuevo días felices y noches para el recuerdo, y de nuevo Tous escapando hacia el otro hotel a seguir con su esmerado trabajo.
Resignada, me fui sola a disfrutar de la playa, me tumbé en una hamaca decidida a pasar un día tranquilo, pero no pudo ser. Las vacaciones estaban resultando especialmente agitadas. Se acercó un rubio, de color rosáceo por las quemaduras solares, embadurnado de protector factor sesenta, ojos azules, cara de soso. Llevaba en la mano una cerveza mexicana, con una rodaja de limón encasquillada en el cuello de la botella. Sonreía simplón.
Era noruego, él y su acompañante. Dos noruegos, parcialmente calcinados, rondando mi hamaca.
Resultaron ser dos capitanes de barco, hacían la ruta de los fiordos y estaban atracados allí unos días.
Quien conozca el exiguo repertorio que conforma mi inglés, podrá hacerse una idea de las conversaciones que mantuvimos, al más puro estilo de “Yo Tarzán” “Yo Jane”.
El más joven de los capitanes, al parecer, era el que se me había asignado como enamorado. Cené con ellos esa noche.
Al día siguiente los llevé al mejor tablao de la ciudad, les hacía ilusión el tema flamenco. Pedí al camarero que nos trajera champagne, del bueno, y el tío me miro como si yo fuera una puta en ejercicio, limpiándoles la cartera a los dos popeyes ¡Asqueroso y malpensado malandrín!
Bebimos mucho, mucho. Los noruegos estaban very emocionados con el espectáculo y aplaudían very much. Bajo el influjo del alcohol del espumoso se pusieron en pie y comenzaron a gritar, mientras agitaban los brazos emulando malamente a los bailaores.
- “¡Olé!”
- “¡Arribaaaa Speedy Gonzales!
Ni vergüenza tenía yo ya de acompañar a semejantes individuos. El capitán Pescanova me besó envalentonado y luego retomó su baile convulsivo. Se pusieron very bads y me tocó llevarlos hasta su hotel.
Al día siguiente, nos encontramos de nuevo en la playa. El noruego jefe, quiso quedar conmigo para la noche del día siguiente, pues después del beso del tablao albergaba esperanzas. No tuve que rechazar su invitación, ya que un ataque de gastroenteritis pudo con él, haciendo del todo imposible la noche de solaz, que tanto deseaba mi febril bailaor.
Se fueron para sus fiordos, nos despedimos en el puerto. El noruego me abrazó muy efusivo y me dio su tarjeta ¡Adios my darling, adios!
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Comentarios
Sonia, yo he sido doctora de unos cuantos familiares con gastroenteritis, y te puedo asegurar, que 1) dados, la cantidad de fluidos, de mayor o menor consistencia, y 2)ubicados, los lugares de desagüe y evacuación de los mismos,…,: es bastante razonable, que Marlene desistiera de su propósitos sexuales, si es que la gamba escandinava los merecía.
SEXO= F-1(q,e) / F-1= función inversa ; q= Cantidad ; e= lugar, espacio, donde la variable q tiende a infinto ^ e= 2 (Boca y Ano)
Si aplicas la ecuación, te darás cuenta que el sexo placentero era imposible, ya que su tendencia era negativa. En el fondo, todo es pura matemática. ¿O Álgebra?
CUANTO TE ECHABA DE MENOS, amor, si ya me imagino que follar con gastroenteritis debe de ser la bomba, yo lo decía porque marlene no medía nunca las consecuencias, creo que le gustaba saber que pasaba después de meterse en un problema, más bien creo que a marlene el capitán pescanova le importaba una mierda, si hubiera sido otro, se lo tira con ecuación y todo.


!QUE MARLENE, NO TE LO TIRASTE CON GASTROENTERITIS Y TODO?,o es que se te bajo la líbido ante semejante espectaculo? .