Doloroso poliamor
Tabla de contenido de "Maestros con estilo"
En su ausencia aproveché para visitar a la pareja de amigos que me habían alojado el año anterior, Tano y Soledad, llevaban días llamándome para salir juntos. Habían organizado una cena para un grupo de amigos y querían que asistiera.
Entre los invitados estaba Guzmán, un pijo capitalino, dueño de una cadena de supermercados, que al parecer tenía mucha relación con mi amigo. Al acabar la cena nos quedamos rezagados los cuatro, mis amigos, Guzmán y yo.
Tano dijo que tenía frío y que quería coger un sweater, nos acercamos a su casa con un taxi. Una vez allí insistió en que tomáramos una copa. Sin venir a cuento, Tano derivó bruscamente la conversación hacia temas sexuales.
Soledad parecía molesta e intranquila, de repenté lo cortó e intervino.
- Mira Tano, cuando nosotros hacemos estas cosas vamos al grano, así que no divagues hoy, aclara a lo que hemos venido y déjate de tonterías.
Ahí me percate del cariz de la situación. Tano continuó.
- Sí, tiene razón Soledad, aquí hemos venido a follar, a ser posible los cuatro juntos. Nosotros lo hacemos muchas veces, con otras parejas y así disfrutamos del sexo mejor. Yo con mi mujer, tu con Guzmán.- dijo refiriéndose a mi.
- Vosotras juntas.- siguió.
Aquí Guzmán lo interpeló muy asustado.
- ¿Nosotros?- No hombre, eso no, no te preocupes, nos lo saltamos.
Intenté poner cara de mujer de mundo, de vuelta de todo y le dije suavemente a Tano.
- Mira, yo no sirvo para esto, mañana al levantarme no me sentiría bien. A Guzmán no le conozco, tú eres el marido de mi amiga, y con una mujer soy incapaz.
Soledad, llorosa, ratificó lo que yo sospechaba, el artífice de los intercambios era Tano y ella, callaba y le seguía el juego sumisa, pero poco convencida.
- ¿Qué quieres que haga? Si no paso por aquí, se marcha y se lo hace con un par de suecas.- me dijo tiempo después y me aclaró más cosas.
¿Por qué transigía Soledad? Soledad purgaba una mala acción. Cuando se conocieron ella le oculto a Tano que era portadora de una enfermedad que se transmitía de madre a hijo, si el hijo era varón. Soledad se quedó embarazada para echarle el lazo a Tano y siguió adelante con el embarazo, aunque sabía que pariría un niño, un hijo con una grave enfermedad degenerativa.
Tano nunca la perdonó, se refugió en el alcohol, en las drogas y en las relaciones múltiples, hasta que Soledad accedió a entrar en el juego. Una suma de despropósitos que los estaba destrozando a fuego lento.
Soledad me miró reprochándome que desmontara el plan tan perfectamente urdido por Tano, pero aún con mi renuncia pasaron a la acción.
Llamé por teléfono a un taxi para que viniera a recogerme. A mi lado, Tano, servicialmente, estaba colocando a Guzmán encima de su mujer, y empezaba a masturbarse excitado por el espectáculo de la penetración. No pude soportarlo y salí de la casa a esperar el taxi en la calle.
En ese momento aún no conocía los sórdidos motivos que animaban a Tano y a Soledad, pero sabía que algo no marchaba bien. Lloré hasta llegar al hotel.
Al cabo de un par de días me crucé con Soledad.
- ¡Cómo te asustamos el otro día!-Me dijo.
- No, que va.- disimulé yo…
- No, si te entiendo, yo siempre me despierto después con remordimientos, me siento mal y necesito tomar algún tranquilizante, No soporto la sensación del día siguiente.
Guzmán dejó de ser su amigo. Soledad me confesó que aquello era lo que solía suceder, la mayoría de las veces.
Amiga Soledad, te sientes obligada, y quieres expiar tu culpa con nuevas culpas que no puedes soportar, con un desgarro interior que te está llevando a un lugar sin retorno. Sabes que no vas a ningún sitio por ese camino, y que si te lo propones puedes parar, aunque para eso necesites afrontar de cara el origen de tus problemas. Espero que te atrevas a hacerlo.
De nuevo de regreso mi anhelado Félix. Pude desahogarme con él y contarle mi desafortunada experiencia, supo tranquilizarme, el señor Tous, tenía muchas millas recorridas y no se asustaba con facilidad.
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Comentarios
Tano siempre fue un pevertido, lo del niño era una excusa para poner en marcha sus anhelos. Cuando tienes un problema así, lo último que te apetece es follar, a menos que seas un puto depravado. Soledad, aunque sea tu amiguita Marlene, es una verdadera irresponsable, ella sabía el problema que tendría su hijo, decidió seguir,…, perfecto, pues apechuga y no pierdas la dignidad.
Estoy de acuerdo contigo, un hijo no es una silla y eso lo hemos sabido todos, además de ser una irresponsable a Soledad ,leyendo este relato, me dió la impresión que le faltó cariño familiar, de amigos y de novios y luego, a no ser que seas muy fuerte, pasan estas cosas.


IMPRESIONATE.
Creo además que Tano era un hombre sin escrúpulos que se aprovechaba de el sentimiento de culpa de Soledad.
!Enhorabuena Marlene, está vez no te apuntastes a la fiesta!
Besos.