Strangers in the night

Tabla de contenido de "Extraños en la noche"


  1. Strangers in the night
  2. Mateo tenía una madrastra

Como en la canción, mirándonos, valorando la posibilidad de encontrar el amor antes de que la noche terminara, así sucedieron varios encuentros que recuerdo con amargura.

Puede uno estar tan solo y tan perdido, que encuentre refugio en los lugares y en lo brazos más insospechados. Situaciones penosas, en las que sumergirse por unos instantes para dejar de oír las propias aflicciones, es un gran alivio, pero ¡Ay momento de volver a la superficie! Toda la realidad esperándote de golpe, mientras te despiertas desolado al lado de un cuerpo desconocido, equivocado y acusador.

Recuerdo varios episodios de malos tiempos, fugaces, pero aún en mi cabeza, en el rincón de olvidar, pero ahí, presentes.

Después de la historia de la tradición navideña y los polvos de reservado, pasé una época de desamor e inestabilidad. No me quedaba en casa, pero no conseguía nada vagando por las fiestas nocturnas. No me divertía, me sentía francamente mal.

Una noche conocí a un chico, un chico anónimo, sin aspecto, sin localización, porque yo había bebido mucho, para desinfectar mis heridas. Probablemente recuerde poco porque mi cerebro se ha dedicado a pasar la goma de borrar por la experiencia, ha tenido muchos años para ello, pero algo queda.

Bromeamos entre copas y más copas, y salimos juntos de la discoteca. Me propuso que lo acompañara a su coche, una furgoneta estacionada en doble fila cerca de allí. Fui, sin convencimiento, pero sin plantear excesivos reparos.

Entramos por el portón de atrás. Me quité el vestido y él se bajó los pantalones. Se me puso encima, pero no llegó a penetrarme. Rompí a llorar, desconsolada, con las manos tapándome la cara. Lo asusté, lo asusté mucho. Se portó muy bien, me ayudó a vestirme, me puso la mano con delicadeza sobre un hombro y me dijo:

- No te preocupes mujer, no tienes porqué hacer nada que no te apetezca.

Me acompañó de nuevo a la discoteca y me ayudó a buscar a una amiga con la que había salido esa noche. Se aseguró de que me llevara a casa, espero con nosotras hasta vernos dentro de un taxi. Se quedó parado viéndonos ir, y yo lo fui borrando para que no me doliera por la mañana, ni al día siguiente, ni al otro, ni hoy.
Por desgracia no fue ésta la única vez que sentí la soledad en estado puro, ese pellizco de incomprensión de la vida y de vacío se repitió.

Pasado un tiempo, en una cena con varias amigas, en la terraza de un restaurante, nos rodeó una tuna. Yo conocía a uno de los tunos, el de la pandereta para más señas, les dijo algo al resto y me dedicaron una canción.

Me hizo ilusión verlos a todos pendientes de mí, con sus “clavelitos” a pleno pulmón. Uno de los cantantes no estaba nada mal. Después de la serenata, se quedó remoloneando cerca de nuestra mesa y se sentó conmigo un rato.

Tomamos una copa juntos, ya a solas en un pub cercano. Me propuso ir a su casa. Vivía en una calle muy pija, en una casa grande de gente con pasta. Llegamos e hicimos lo que teníamos que hacer, por mi parte sin pasión ninguna.

Él se quedó tumbado, somnoliento y satisfecho. Yo me acerqué a la ventana, recuerdo que pasé mucho rato asomada, mirando, como si no estuviera en aquella casa, con aquel chico, como si aquella vida no fuera la mía, sentía un vacío horrible.

- Eres muy rara.-me dijo.

Yo no le contesté. Seguí mirando, mi rareza era solo tristeza y desamparo. Aún así mi voz interior me gritaba “tranquila, a la próxima será amor lo que entre, o te enamoras tú o se enamora él, pero el próximo será distinto” Ya no podía más.

Tags: ,

Si te gustó esta entrada anímate a escribir un comentario o suscribirte al feed y obtener los artículos futuros en tu lector de feeds.

Comentarios

a marlene le habian hecho daño y en esos momentos creía encontrarse sola, entonces en esos momentos el ser humano se equivoca, por lo tanto, se aprende, que un polvo con un desconocido no compensa su soledad, solo es un rato que,(y si lo sabes llevar bien , que ella en esos momentos no), te sirven para eso: pasar el rato.marlene necesitaba amor.besos.

Escribe un comentario

(requerido)

(requerido)