Otelo, dame más

A Mario lo apodaban “Otelo”, por el color oscuro de su piel. Otelo era alto, fuerte y guapo. Tenía cara de chulito y pretensiones de ser fotógrafo “serio”, le interesaban los temas sociales y el deporte lo cubría por dinero, siempre era preferible a la prensa del corazón, decía.

Coincidimos en una final de atletismo europea. Todo el mundo estaba muy emocionado con las pruebas de ese día, las carreras de velocidad tenían participantes muy afamados que yo ni conocía, perdónenme los aficionados, pero así era, a gustos colores.

A mi me aburría el tema soberanamente, tanto que me llevé un libro para matar el rato. Me quedé en un rinconcito de la sala de reporteros, observada como un bicho raro por los forofos periodistas del ramo. Comencé a prestar atención cuando Mario subió hasta la cabina, después de sacar fotos a pie de pista. Era guapo a rabiar.

Me fue fácil saber que eventos cubría, le tocaba hacer fotos de competiciones de poca monta a las que Alejandro no acudía, otro nivel.

Asistí a varias de esas competiciones, con la seguridad de verlo allí, con la certeza añadida de la ausencia de Alejandro, ya que podía comprobar que en su agenda tenía otros compromisos.

Otelo y yo comenzamos mirándonos, después de mucho mirarnos hablamos, después de mucho hablar tomamos café. La charla acabó por centrarse en Miraflor. Otelo pensaba que Miraflor seguía enamorado de su ex mujer. Por lo visto, él seguía hablando de ella a la menor ocasión, mostrándose triste y amargado. El resto de sus preocupaciones se dirigían al trabajo de modo obsesivo, debía ser el mejor aunque le fuera la vida en ello.

Nada nuevo bajo el Sol, por más que Alejandro disimulara cuanto podía cuando estaba conmigo.

No podía seguir viendo a Otelo y mantener la relación con Alejandro, por más en la cuerda floja que anduviera ya lo nuestro. Las cosas acabarían por precipitarse y Alejandro tenía muy mala leche.

Otelo se brindó a ser él quien hablara con Miraflor. Me preocupaba mucho la reacción de Alejandro. La conversación se planteó en un momento de lo más inoportuno. Otelo y Alejandro coincidieron en una comida de Navidad que organizaba su periódico. Otelo, en un momento de la cena, le largó el asunto a Miraflor.

- Mira, es que ella y yo nos gustamos, hace tiempo que lo vuestro no marcha bien y nosotros querríamos salir juntos en serio…

La cara de Miraflor se volvió verde, no esperaba el mandoble. Calló. En el brindis al final de la cena las copas de los dos se juntaron. Alejandro sostuvo con fuerza su copa contra la de Mario, forzando el vidrio,  y le dijo.

- Has jugado sucio, le has dicho que yo estaba enamorado de mi ex mujer… lo sé por ella…

Con comentario o sin él, con ex mujer o sin ella, yo me hubiera ido con Otelo hasta el fin del mundo. Mario le puso la mano en el hombro a Alejandro y lo empujó un poco. Los compañeros los separaron y evitaron que pasaran a mayores. Miraflor no volvió a intentar nada conmigo.

Otelo y yo comenzamos una loca historia de amor. Su atractivo más poderoso era el amor que despertaba en mí. No fue mi mejor amante, pero cuando hay amor de por medio, las reglas del juego cambian, prácticamente desaparecen.

Sí destacaré que siempre, siempre, siempre, llegaba al orgasmo con él y eso no es nada fácil. A él le halagaba, le encantaba. Cuando hablábamos del tema se sonreía de oreja a oreja y me decía.

- Te conozco, esto es poco.

- ¡No hay problema, dame más!

Otelo era tremendamente detallista, no me faltaban flores ni en mi santo, ni en mi cumpleaños, ni el día de los enamorados, incluso ¡Un ramo para mi madre, el día de la madre! Mi madre volvía  a tener la escopeta a punto, pero esta vez, cargada y con el dedo en el gatillo.

- ¡Nena, a este no lo dejarás escapar!

Pero lo dejé, bueno, lo dejamos. Otelo se fue a vivir fuera, consiguió un trabajo de reportero cubriendo temas políticos y se marchó.

Poco a poco la distancia fue apagando la llama.  Dicen que la distancia es el olvido, habrá quien pueda combatir el dicho e incluso superarlo, pero nosotros sucumbimos, los kilómetros acabaron con nuestros buenos propósitos y dejamos de luchar.

Debo decirte Otelo, querido Mario, que siempre que las cosas me van mal en el amor me acuerdo de ti, tal vez fuiste una de mis mejores opciones, una oportunidad que no debí dejar escapar.

Mi madre lloró al enterarse de tu partida. Lloró por que te ibas, y lloró porque como mujer experimentada y lista que es, intuía que mi “cronología sentimental” estaba jalonada ya por demasiadas despedidas.

Esas lágrimas de mujer sabia, las tengo bien presentes. Nunca te pagaré mamá todo lo que has hecho por mí desde el silencio. Callada has sufrido a demasiados novios, y callada, pero valiente, muy valiente, sufriste mi historia con Coronel, mi ya ex marido. Sólo las mujeres como tú, que son de una pasta especial, pueden dar tanto apoyo sin necesidad de pronunciar palabra.

 

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Comentarios

AMAMOS A OTELO.Y nosotras también creemos que es muy difícil mantener relaciones en la distancia.Amor de lejos, amor pendejo. un beso a todos.

Snif…snif…caramba !!! hasta me ha hecho llorar a mi, es verdad, no lo tenias que haber dejado escapar Marlén. Era tan guapo y tan sensual el tio, que hasta me gustaba a mi. jajajaja.
Lo siento sonia/deseo, lo hemos perdido.

bragantillo lo hemos perdido porque en el fondo marlene era una inestable.QUE MANERA DE JODERNOS ESTA TIA ¿VERDAD?, con lo bonitas que son algunas historias que vivió y ella dándonos por todos los lados. besos bragan.

Yo no sabía que Bragantillo conocía a Otelo? Vaya, vaya …
Tampoco sabía que Bragantillo era gay. Joder, llevo más de 10 días sin entrar, y en un minuto descubro dos cosas !!!
Un saludo a todos

PD: Bragantillo no se puede perder lo que nunca has tenido

Hum…..Sara, cariño acaso me he metido yo contigo para que me consideres algo que no soy, aunque no tengo nada contra los homosexuales. Mis insinuaciones por Otelo fueron debidas al engrandecimiento excesivo por parte de Marlen de las cualidades del malogrado Otelo. No quiero preocuparme por tus palabras aunque me hayan herido, tal vez mi escritura no haya sido demasiado fluida al escribir mi comentario y haya dado a entender algo que no debería.
No creo que lo que quieras es guerra, porque no te conozco ni tu a mi, pero estoy dispuesto a encontrarme contigo y zanjar definitivamente ese mal entendido.

que bien escribes, cariño! (dale duro….)

ME PARECIO UNA ECELENTE OBRA LA AME JURO QUE ESTE AUTOR ES EL MEJOR

Kariiiitoh, ¿que dices?

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