Gio, molto caldo
Tabla de contenido de "Maestros con estilo"
En este apartado reúno las más preciadas joyas que he encontrado en mi camino. Con ellos el sexo fue muy especial, sublime, cum laude. Cada uno con su propio estilo, único, genial y por desgracia irrepetible.
A Giorgio el italiano, lo encontré en un paseo playero de mes de Agosto. Caminábamos por la orilla mi fidelísima prima Carmina, albacea de esta historia de por vida, y yo, cuando de repente, por estribor, nos saluda una pareja del todo desigual.
Alto y bajo, guapo y feo, escultural y rollizo. El alto, guapo y escultural, además rubio con unos ojazos verdes que parecían de agua. El bajo, feo y rollizo, castaño y de ojos chiquitos.
- ¿Quiénes son esos que saludan? ¿Los conoces?
Me pregunta Carmina, y yo,
- Pues no, pero el rubio está muy bueno.
Del gesto de saludo, al vernos ya paradas, pasaron a la seña del “Ven y ven y ven, chiquilla vente conmigo…” Dos microsegundos de reflexión y agarre del brazo a la simple Carmina para arrastrarla al lugar del crimen, léase: ubicación de los italianos.
Aclararé que Carmina ha tenido cara de póquer desde su nacimiento, y que esta aventura le pronunció más esa preocupante característica facial.
Llegadas al sitio, iniciamos con los gemelos una conversación italo-española muy productiva. Suerte que son idiomas bastante próximos y que los gestos ayudan muchísimo, si bien matizaré que mi record guines lo batí con un noruego, que en español no sabía decir ni pío.
Gio el apuesto, nos invitó a tomar café y nos encaminamos todos a un chiringuito próximo. Carmina cara de póquer, empezaba a torcer el gesto, pues adivinaba que su papel en la película sería poco lucido.
A mitad de café, Gio inició las aproximaciones acariciándome un hombro, a café “finito”, nos había invitado ya, a ir a cenar a su apartamento esa misma noche.
Estando de veraneo con padres y tíos en la misma casa, no cabía la posibilidad de que yo acudiera a la cita sin cara de póquer, de modo que para mantenerme a salvo de la inquisición familiar era precisa su compañía o sacrificio supremo, porque en el reparto le tocaba sin margen de error, el feo.
El apartamento de la extraña pareja constaba de un recibidor constreñido, una cocina office de casita de muñecas y una habitación del tamaño de una caja de cerillas, con dos camitas y una silla.
Tras la cena en la cocina, Carmina cara de póquer se vio asaltada por un ataque de transpiración, sudaba la pobre como vaticinio de lo que se le venía encima. Gio, me tendió la mano, me rodeó la cintura y me llevó hasta la habitación de juguete. Carmina, se quedó sentadita junto al italiano feo (tranquila “póquer”, tómatelo como una clase práctica de italiano, todo es cultura, el idioma italiano es muy interesante)
Lo realmente interesante fue descubrir el número de magia que presencie a continuación. Gio, gracias a sus atributos y buen hacer, convirtió la microscópica caja de cerillas, en la mejor suite del hotel más lujoso del mundo.
Desde esa primera noche, hasta el final del mes, las manos del italiano, me hicieron pensar que hasta ese momento, ningún hombre me había tocado, ninguno me había tocado de verdad. Nunca nadie me había acariciado de aquel modo, nunca.
Gio me susurraba al oído tórridas palabras italianas y a mi se me disparaban las pulsaciones. Gio me ataba a la silla, con las piernas abiertas y los brazos a los lados y me tapaba la cara con un pañuelo.
- Ahora vas a sentir más, me decía en italiano y me recorría con sus manos mágicas.
“Molto caldo” decía Gio, porque el calor flamígero de Agosto mantenía la habitación con microclima sahariano, y porque nuestros juegos contribuían a la elevación de temperatura.
Me penetraba, con suavidad y con incontrolable fuerza brutal, al mismo tiempo. Conjugaba, delicadeza y tosquedad, formando con ellas una combinación perfecta, una mezcla sólo posible para algunos, destinada en exclusiva a los que saben de sexo con mayúsculas.
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Comentarios
que te pasa gao?
tanto te excitó leer esta historia que te tiras a la “sorella”?
YO AMO A GIO, QUIERO QUE ME ATE A LA SILLA Y ME VENDE LOS OJOS
MOLTO CALDO YO TAMBIEN…….
UN SALUDO.
A ver si cuando vendaba los ojos a Marlene, el que se la beneficiaba era el bajito y feo…….
A ver si Sonia está suspirando por la persona equivocada!!!
JAJA, NO CREO, DE CUALQUIER MANERA SI FUERA ASI PODRIA AMAR AL BAJO Y FEO, SIEMPRE QUE ME VENDARA LOS OJOS O LE VENDARA YO LA CARA A EL, y es que es verdad eso de que un tio al cual no conces te tape la cara, teniendo más gente en la casa y afuera……….


Con este post da comienzo una serie muy especial. Os recomiendo que no os perdais detalle de los maestros, porque os lo harán pasar casi también, como se lo hicieron pasar a Marlene…Espero que los disfruteis.