Mi primer novio
Tabla de contenido de "Melocotones en almíbar"
No tenía claro por dónde empezar. Me he propuesto contarlo todo, absolutamente todo, pero arrancar me cuesta. Hace mucho que comenzó todo esto de mis historias con los hombres y son numerosos los episodios que compartiré con vosotros si os animáis a leer, para poneros en antecedentes creo que lo mejor será iniciar el relato por lo más dulce de lo que envaso en mi memoria. Me remonto a mis primeros tonteos, ¡Quedan ya en el pasado siglo XX!, a los tiempos de la cándida inocencia y de los descubrimientos, cuando una servidora no era capaz de intuir la tórrida intensidad de lo que luego vendría.
Una de las grandes ventajas que por entonces, a la tierna edad de doce años, yo le encontraba a tener una hermana mayor, era la de poder conocer a sus amigos, y sobre todo, a los hermanos de sus amigos. Era un buen método para relacionarse, tanto, que a mi me proporcionó mi primera conquista. Puedo decir que por primera vez me enamoré o al menos eso creía yo. Conocí a José Ángel Alpuente, en esos años casi infantiles y nos hicimos novios. ¡Como envidio ahora la simplicidad de ese apelativo y la naturalidad con que lo usaba!, ni amigos fuertes, ni amigos con derecho a roce, ni “churris”, ni todos esos circunloquios tan de moda para eludir cualquier atisbo de compromiso, nosotros éramos novios. A él lo recuerdo rubito y diría que guapo. Nuestra relación por así decir, duró dos años de los escolares. Al salir de clase nos veíamos en su casa, él, yo, y sabe Dios cuantos niños más, porque fue un noviazgo grupal y muy concurrido, ya que a duras penas estuvimos solos algún rato. Cuando lográbamos despistarnos del resto de la chiquillería, nos metíamos en su habitación y nos dedicábamos a abrazarnos, la picardía no nos daba para mucho más y ni siquiera nos atrevíamos con los besos, porque aquello ya estaba muy bien así. A mi me emocionaba el momento de escapar para encerrarnos en su cuarto, porque sentía la misma sensación furtiva de cuando uno juega al escondite y no quiere ser encontrado, pero no percibía en mi aún, ninguna necesidad física que acallar, ni ningún sobresalto especial provocado por aquellos tiernos, torpes y castos abrazos. Nos pillaban casi siempre, disimulábamos malamente pero no quedábamos escarmentados, pues siempre volvíamos a intentarlo. Fue una historia de final cantado, se acabó el colegio y se acabó el noviazgo, seguimos nuestros estudios en centros distintos y el férreo compromiso que nos unía, se disolvió sin contratiempos.
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Comentarios
Entiendo lo del primer amor…..pero lo que no acabo de entender es lo de permanecer abrazaditos sin nada mas, porque yo también fuí pequeño. También se que nunca se olvida, porque después de muchos años pasados recuerdas lo que hiciste y lo que no.
Bss.
no comprendes como una niña solo se abrace de alguien a quien le gusta? habla de un primer amor en la adolescencia o niñez, precoz bragan. un beso.
bueno pues yo considero que si ella lo esta contando asi, es por q ella lo vivio, ademas de que cada quien vive lo suyo como quiere. pero el primer amor es tierno y jamas se olvida.
claro, miri, pues eso digo yo que fué tierno no solo porque lo vivió así, es que aún era pequeña, de todas formas querida ,el primer amor no se olvida, pero depende de lo que vivieras después no lo ves de una forma romántica, en mi caso me da hasta verguenza, pero….Y FUE EL PRIMER AMOR.


muy bonito lo del primer amor pero el caso es que a mi, por muy pequeña que fuera la tal marlen en aquella epoca, eso de (”sensación furtiva ,escapar para encerrarnos en su cuarto, no quiere ser encontrado”), me pone. dicen que el primer amor nunca se olvida, cuidadito, que muchas veces, aunque suene bien, es mentira, otra cosa es que lo recordemos, porque fue el primero.un saludo a todos.