Será maravilloso viajar hasta Mallorca
Tabla de contenido de "Melocotones en almíbar"
- Mi primer novio
- Benidorm, tierra de madrileños
- Será maravilloso viajar hasta Mallorca
El siguiente fue otro invierno en blanco, no por la nieve, que no la hubo, si no por la linealidad de los acontecimientos. Yo me pase el curso esperando el verano, porque aunque no tenía ningún contacto con el catalán que sirviera para confirmarme que podría albergar esperanzas de volver a vernos, la remota posibilidad de encontrarlo de nuevo allí llenó mis ilusiones de todo un año. Creo que lo de esperar es muy femenino, esperar contra pronóstico, sin garantías, sin posibilidades, con esperanzas falsas e infundadas. No se que mecanismo genético nos ayuda a ese autoengaño que nos permite esperar, que nos proporciona una confianza firme basada en cimientos terriblemente endebles. Luego nos sorprendemos de la falta de realización, del fracaso, y nos duele hasta lo más hondo enfrentar la cruda realidad y reconocer que se esfuma nuestro sueño. ¿Por qué lo hacemos? Quién sabe… porque deseamos que cosas maravillosas nos ocurran, porque idealizamos a las personas que amamos, porque tenemos tanta fe en los otros como en nosotras mismas y muchas veces más. Dejo el tema en manos de los amables loqueros que se dedican a tratar estas neurosis. A mí, un cuarto de pastillita rosa en varias ocasiones, me ha hecho superar felizmente alguna de estas cuestiones. A lo que vamos, llegó el verano y sólo me faltó disparar al cielo fuegos artificiales el día que conseguí la inscripción en el segundo nivel del curso ¡Me iba a Palma! Al llegar sucedió lo que tenía que suceder, porque no podía ser de otro modo, el sobrino catalán no estaba. ¡Cómo duelen las desilusiones! ¡Que tristeza tan instantánea y mortífera provocan! Para mis diecisiete años recién cumplidos aquello era una catástrofe sin solución. Ya se que suena exagerado, pero entonces me dolió tremendamente, después los años te ponen delante cosas mucho más amargas y pasas por ellas con aplomo, no por todas, si por muchas. De todos modos si algo bueno tengo es capacidad de recuperación y lo que yo llamo “optimismo práctico” o lo que en términos clásicos el refranero expresaría como “Del agua perdida, la mitad recogida” No sé si sería cuestión de mitad o tres cuartos, pero sin proponérmelo me encontré con otro sobrino mostrando interés por mí. Esta vez, el sobrino de la directora. Ése, que también había estado por allí el año anterior, estaba disponible y según él, se había pasado el curso esperando a que yo volviera. Estas cuestiones de universos paralelos, yo espero al catalán y el mallorquín me espera a mi, se las remito cariñosamente a Eduardo Punset, que él podrá decirnos algo de estas simetrías universales. Para mí, aquella declaración inauguró la socorrida figura del sustituto, o de nuevo recurriendo a la sabiduría popular, aquello de que “Cuando no hay pan, buenas son tortas” También diré que en el complejo mundo de los suplentes, no siempre las tortas son buenas, que a veces saben a rayos y se amasan con desesperación, pero en este caso la experiencia podría calificarse de muy gratificante. ¡Pues claro que no lo quise como al catalán! Eso no podía ser, porque a mi me sangraba aquella herida, o arañazo gordo al menos, todavía. Decir que, talento si tenía este sobrino, muchísimo talento. Dominaba a la perfección el arte de “hay que conseguir que olvide al anterior” Todo lo que el catalán no necesitó hacer para tenerme totalmente encandilada, lo tuvo que poner en práctica éste y lo hizo bien. Paseos por la playa, de la mano, a la hora en que ya no había turistas, puestas de sol impresionantes, galanterías de las de, te recojo para salir aunque vayamos diez metros más allá y de regreso te llevo hasta el portal, esas cosas. Si me preguntaran por mi primer beso en la boca, diría, aunque quizá la memoria me traicione, que fue mallorquín, suyo, un buen beso. Ninguna queja de este mes de “parejita feliz” salvo que yo hubiera dado algo por haberlo pasado con mi catalán ausente. Inconformista y obcecada cabezota que es una. También hubo abrazo para despedirnos y aunque fue tierno y emotivo, esta aquello de las odiosas comparaciones, el abrazo del primer sobrino queda fuera de concurso.
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Comentarios
Querida Sara, a ti te pongo yo mil notas y las que quieras.
Respecto a tus intereses en las Pitiusas, sólo espero evolucionen favorablemente (de una p…vez)ya sabes que me haría muy feliz la cosa.
No me olvido de ti P.A ni por un momento, a veces hasta te oigo en mi cabeza…jaja!
Bss.
Las aguas mallorquinas siguen revueltas. No se aclaran ni a la de tres, desaparecido desde el martes, y Penélope sigue tejiendo.(Y las ninfas mareando)
¿quien son estos chico/as con nombres americanos que entran en el blog y todos opinan lo mismo, letras y números?. Curioso, Barry.

Ya que te has acordado de tu amiga Y. porque es de Albacete, aunque poco tiene que ver con las navajas (Sólo su cortante sinceridad), no estaría de más, que en este capítulo te hubieses acordado de tu amiga P.A. que tiene intereses en Mallorca.
Un beso