La puntita y nada más

De la primera vez, me ha costado mucho acordarme, tanto que he llegado a dudar, pero por fin he localizado a mi desvirgador oficial. Curioso ¿no? Dicen que esto te marca de por vida, y yo, no tenía manera de saber quién había sido el autor material de los hechos en mi caso.

Puestos a elegir, ahora cambiaria aquel momento, pues no tuvo ni encanto, ni ternura. Yo no esperé a que fuera con un hombre del que estuviera enamorada, ni el encuentro fue especialmente idílico y bonito, nada de cama con dosel ni velas en las mesillas. Igual no me acordaba mucho porque fue un polvo sin detalles, que paso sin pena ni gloria. Por entonces, en compañía de una amiga, frecuentaba asiduamente una discoteca muy de moda. Él era lo más fashion del lugar, el guapo relaciones públicas del antro, un “artista del roce” con un largo historial de novias de ida y vuelta, un cretino que para la niñata que yo era entonces, representaba el premio gordo de la lotería. A fuerza de vernos, acabamos por caer.

Un día en el W.C. de la disco, si, ya se, qué sitio, pero que le vamos a hacer la adolescencia es muy mala, allí, con mi consentimiento, se produjo el primer intento, aquello de “la puntita nada más”. Yo sabía que con aquel drástico método me desmarcaba del resto de las competidoras que rondaban a mi galán sin atreverse a pasar a mayores, de modo que con decisión y más soltura, la cosa se consumó otro día en el mismo escenario. Mi primer orgasmo fingido, porque en aquellas condiciones de inexperiencia e incomodidad, no hubo nada placentero para mí, aunque él estaba encantado con mis jadeos. Jugamos al aquí te pillo unas cuantas veces más, hasta que comprendí que aquello no era un intercambio justo y que lo mejor que podía hacer era desaparecer. Dejé de acudir a aquel lugar y no volví a verlo más.

Algunas cosas sucedieron hasta la siguiente vez en que fue preciso recurrir al himen misteriosamente reconstituido, pero esas pasan a otro apartado, aquí seguiré con lo que nos ocupa. Así pues continuo con este sorprendente tema. Una tarde de primavera, mientras tomaba el sol en una terracita céntrica, se me acercó un camarero bandeja en mano y me dijo: .- Señorita, a este cubata le invitan esos dos señores de la mesa de atrás. Me giré  a ver y allí estaban los dos, saludando con la manita, aclarando la autoría “nosotros, hemos sido nosotros” Me hicieron reír, la verdad, y me acerqué a darles las gracias y a ver qué pasaba. Uno de ellos, Severiano, estudiaba arquitectura en la ciudad. Tenía piso aquí, costeado por el dinero de sus progenitores que estaban muy bien situados. Cosas de la vida, resultó ser amigo íntimo de un abogado que vivía en el edificio de la casa de mis padres. Comenzamos a charlar dejando a su amigo en segundo plano. Volvimos a vernos en la terraza al cabo de unos días y después empezamos a quedar asiduamente.

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Comentarios

Bueno, qué quieres que te diga… eso de hacérselo en un WC y sólo la puntita… pobrecita… Mejor en una playa y con una buena alemana, rodeado de gente, como fue mi caso, jaja.

Pero que diceeeeees…..así es como mejor le sienta a uno. Aunque en una cama se haga mucho mejor, siempre los polvos salvajes en los lugares mas insospechados dan mucho más de sí y tienen mas morbo.
Además digo yo que a la Marlen le iba…jejeje…porque repitió varias veces.

Hasta el fondo. ¿Qué clase de alemana? …

Una alemana de alemania… auténtica…

Ah!!creía que habías caído en el onanismo!!!!! suele ser el final de los romanticoides como tú.

evidentemente, el mejor polvo no suele ser el primero, entre el “desgarro” de la primera vez, el pavor a lo desconocido y que , algunas veces, no acertamos con el elegido porque solemos hacerlo en epocas adolescentes, no, no tiene porque ser el mejor.

Hasta el fondo…tio….se está quedando contigo Sara, pero no vés que lo de la alemana va de cachondeo. No te dejes amilanar y muérdele en la yugular.
Sara, todos somos románticos en alguna ocasión y además a vosotras os gusta, así que no lo critiques porfaaaa.

me encantan los hombres romanticos, me encantan los hombres que saben decirte en la cama verdaderas barbaridadades y al final, o en medio o al principio, me da igual, del “acto”, tambien saben decirte TE QUIERO.

Lo de la alemana es absolutamente cierto. Y las circunstancias (playa) que lo rodearon también. Eso, viviendo en Mallorca, está dentro de lo probable.
Siendo, como dices, un romántico, no renuncio a nada. Me gusta llegar hasta el fondo…

hasta el fonod yo intente tirarme a un italiano en al agua y no pude, no había donde agarrarse y a un paisano en la bañera y los moratones y falta de espacio nos impdidió un coito feliz. ¿era dentro del agua donde tu y tu alemana fornicasteis?, te queremos mucho…………..

Sonia cariño, en el agua se hace estupendamente, solamente tienes que subir a caballo, y no hace falta que te agarres a nada porque no te caes…te lo aseguro.

EXPLICANOS COMO, te lo rogamos. Ánimo Bragan.

Mi amor….no te lo puedo explicar, pero si quieres ahora cuando venga el veranillo y el agua esté mas calentita probamos y verás como te gusta. Es un primooooor.

no te quieres extender? estás seguro que no me meterás como reza este capítulo “la puntita y nada más?….

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