El extraño incidente del “ora pro nobis”
Tabla de contenido de "Las cinco veces que fui virgen"
Antes de alcanzar el tema que en este capitulo desarrollamos, será necesario que pasemos por el anecdotario del noviazgo. Lo incluyo aquí para dejar constancia de que fue necesario. O montaba de nuevo el numerito de la primorosa candidez o me olvidaba de Coronel.
Una de las primeras veces que quedamos, cuando yo aún no sabía de la misa la media, fuimos a ver un partido de tenis aun club muy fino del que su padre era socio. Su padre nos recibió con unos modales propios de un duque y nos acompañó a nuestras localidades. El padre de Coronel o Coronel padre, era ingeniero, maestro, abogado y campeón de equitación, entre otras cosas.
Terminado el partido, un amigo de Paco Borja se acercó a saludarnos. En las presentaciones nos dimos dos besos levísimos, de esos de poner la cara y simular que los labios rozan piel. Aquel acto de desvergüenza horrorizó a mi futuro suegro, hasta el punto de tomar a Paco Borja del brazo y llevárselo a un aparte para preguntarle que, qué era aquello de dejar que a uno le besaran a la novia. ¡Dónde vamos a parar si consientes que cualquiera bese a tu novia! Ahí, ahí debí salir corriendo, tan pronto oí aquel murmullo decimonónico y aberrante. Pero no lo hice. Y aún hoy no se porqué.
El noviazgo siguió y dio para conocer al resto de la familia. Me invitaron a comer un domingo. Había pleno, sus tres hermanas, su hermano, su madre, su padre y su abuela. De todos, el único Coronel que a día de hoy creo tiene salvación, pues conserva su cordura, coraje y buen humor, es mi ex cuñado, del resto mejor no opinar.
Me tocó presenciar una discusión familiar de las de tomo y lomo. Se decían lindezas sin que mi presencia les obstaculizara en absoluto, yo miraba al plato perpleja sin dar crédito a la situación.
Mi suegra sufría silenciosamente y me miraba de reojo; la abuela parecía resignada y mantenía su porte estirado, acostumbrada como estaba, hacia mucho, a aquellos comportamientos; Las hermanas contribuían a la cizaña con certera habilidad; mi suegro bañado en su amplia cultura, torcía la cordura de los hechos y los argumentos, para alcanzar conclusiones propias de un retrasado mental, mientras mi cuñado, provisto de una misteriosa cota de malla, que lo protegía de las flechas envenenadas que le llovían, se mantenía firme oponiéndose a todos ellos, incluido mi dilecto novio.
Terminamos de comer en una tregua tácita y después de los postres tuve que contemplar una escena, cuyos derechos estaría encantada de ceder al señor Berlanga para engrandecimiento de la industria del celuloide.
- Mamá ¿quieres rezar algo?- dijo el suegro…
Y la suegra reza un padre nuestro
- Paco Borja ¿quieres rezar algo?-dijo el suegro
Y mi novio que reza un padre nuestro.
- María Adoración, ¿quieres rezar algo?-dijo el suegro.
Y la cuñada que reza un padre nuestro.
- Angustias Vicenta, ¿quieres rezar algo?- dijo el suegro
Y la cuñada que reza el padre nuestro.
- Sagrario Concepción, ¿quieres rezar algo?- dijo el suegro
Y la cuñada que reza el padre nuestro.
Un sudor frío empezaba a caerme espalda abajo, mientras se me nublaba la vista un poco y me entraban unas tembladeras inmisericordes ¿Me tocaba a mi también? Yo no me sabía el padre nuestro nuevo. Puse atención para memorizarlo, por si la cosa me alcanzaba. Me debatía entre dos ideas, no sabía si mandarlos a todos a la mierda o si rezar como pudiera el nuevo padre nuestro…
- Doña Asunción ¿quiere rezar algo?-dijo el suegro
Y la abuela que reza el padre nuestro.
¡Socorrooooooooooooooo! Me tocaba y no me lo sabía.
El suegro silabeó mi nombre y después… ¿quieres rezar algo?
Debí decir: -pues no, la verdad, no tengo nada que rezar, además ¿a ustedes no les parece que ya se ha rezado bastante aquí? Pero me mordí la lengua, era el día de mi presentación oficial y lo recé, mal rezado pero con un sentimiento piadoso propio de una novicia.- Señor tu que todo lo sabes… dime qué puñetas hago aquí, y líbranos del mal, amén.
A punto estuvo mi suegro de amonestarme severamente por mis obvias carencias doctrinales, pero mi cuñado con su refulgente armadura de caballero andante, pronunció un - “No padre, cállate”, mientras mi novio guardaba silencio como un ratoncillo cobarde. Y ahí finalizó la cuestión, no sin antes acometer una nueva rueda de plegarias, ahora en modalidad de credo.
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Comentarios
Que chungooooo…..a mi me meten en una casa así y o los mato a todos o me encierran en un manicomio.
Pero a la Marlen esa…….le gusta demasiao la marcha para soportar a ese tipo de personajes.
querido bragan…, mientras esperamos aniosas el siguiente relato de la vida de marlene, queriamos decir en relación a “los rezos de la futura familia de marlen”, que se cumple una vez más nuestra teoría: “a Dios rogando y con el mazo dando”; venga a rezar delante de marlene y todos insultandose y además prepotentes,¿quienes son ellos para dar por hecho de que la chica era tan cristina como para rezar porque lo diga su padre ?.Los católicos en ejercicio son ( a veces) prepotentes y cínicos.


claro, si paco borja, se entera de lo bien que se lo habia pasado esta marlen, o la deja o la excomulga, claro que en otro capitulo ya dice que fue su ex marido. no me extraña entre su suegro, doñq asuncion, maria adoracion,angustias vicenta,y el propio coronel… ¿porque se caso con el?